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Mientras tanto no mientan tanto

miércoles, 4 de mayo de 2011

José Saramago: ¿Dónde está la democracia? (Subtitulado)

Las propuestas de los candidatos demuestran el triunfo de los Autoconvocados


Elecciones municipales en La Falda

Todos los vecinos que participaron con mayor o menor energía, y todos los que de un modo u otro comprendieron y apoyaron la movida de los Autoconvocados por el Gas a Precio Justo, pueden sentir hoy, a la luz de los hechos, un no tan pequeño triunfo interior.

La Falda está por decidir su nuevo Intendente, y lo hace luego de dos períodos de gobierno del Gran Pez Marcos Sestopal, a quien la historia no lo dejarà en el lugar que soñaba, querido por la gente, pero que en cambio sí lo deja, no hay duda alguna, mucho mejor posicionado en lo económico que como llegó al poder municipal. Igual a como le ocurre al candidato Daniel Buonamico, el más sestopalista de todos.

Una reforma a la Carta Orgánica para frenar a los autoritarios
Luego de una primera gestión (2003/2007), Sestopal enfrentó a una oposición que se había unido a contranatura (el Frente de todos y con todos), que sufrió una derrota política aleccionadora: la sociedad rechaza las uniones con forsé que se realizan con el único objetivo de desplazar del poder a otro. En este sentido, las varias listas que ahora se presentan, más allá del egocentrismo que seguramente anima a más de una, representan opciones más legítimas que la perdedora opción de aquél Frente de Todos.
Es cierto que la división de la oposición será la gran ventaja del oficialismo. Tan cierto como que juntos perdieron. En cualquier caso, ahora las opciones son más claras y nítidas. Pero esta realidad repetida nos lleva a escenarios electorales que no hablan bien de nuestro sistema de representación político institucional.
Sestopal ganó con menos del 30 % de los votos, y se quedó con el 50 % más uno de los concejales. O sea que con un respaldo de tres vecinos cada diez, con el sistema vigente, el que gane se quedará con una reprentación de absoluta mayoría. Evidentemente, algo no anda bien con esta matemática política. Y la solución, al menos en parte, está en una modificación de la Carta Orgánica Municipal.
Como se sabe, en la última reforma de la Constitución Argentina, se adoptó el sistema de ballotage o segunda vuelta para cuando ningún candidato alcanzara el 50 % más uno de los votos, o cuando obteniendo más del 41 % no tuviera respecto al segundo más de un 10 % de ventaja.
Imaginemos ahora un sistema similar para La Falda, que recoge la experiencia nacional, y que podría inspirar a otras ciudades. Así las cosas, si en las próximas elecciones se diera el siguiente resultado: Candidato A, 27 %; Candidato B, 21 %; y Candidato C 14 %, etc, resultaría ganador y tendría 5 de 8 concejales el Candidato A, que fue votado por el 27 %, o sea el Candidato cuyo programa de Gobierno es apoyado por menos de tres personas sobre diez. No resulta políticamente justo ni equilibrado, pero será así.
Ahora bien, si se establece el ballotage, luego de este resultado se debería ir a una segunda vuelta en la que sólo competerían el Candidato A y el Candidato B. Estos candidatos, entonces, tendrían que arrivar a consensos sobre programas de gobierno con los que salieron tercero, cuarto, quinto. Se formarían alianzas legítimas y ya no sólo electorales, sino de gobierno, de programas, de valores que se sienten comunes, de proyectos que se comparten y se comprometen a llevar adelante en caso de ganar. Así, quien resulte electo luego del ballotage lo será por al menos el 50 % más un voto. Esto le dará la fuerza y el sustento de una alianza para gobernar. Quedaría bien claro, además, quién es el jefe de la oposición. Sería, de hecho, un gobierno más participativo, ya que como a nadie le alcanzó para ganar sólo, debe después hacer un esfuerzo permanente por el consenso. Así, cualquier personalidad autoritaria y soberbia, como la de Sestopal, estaría más controlada por las fuerzas políticas que son, al final del camino, ciudadanos.

El triunfo de Autoconvocados
Pasó la parte dura del gas; el pago obligatorio. Pasaron los autoconvocados. Pasaron los momentos duros que hubo que afrontar. Y ahora podemos llegar a los barrios y decirles que vamos a tener el 85 % de vecinos gasificados, con pago de adhesión voluntaria y con 10 años de plazo”.
Con estas palabritas hizo referencia Buonamico al tema del gas y de los Autoconvocados. Fue en el acto de lanzamiento de su campaña. A su lado estaban Sestopal, el ministro Carlos Caserio poniendo toda la carne al asador para no perder La Falda y así evitar su más pronto pase a la historia, y el ex gobernador y candidato José Manuel de la Sota, mostrando su peluquín ahora blanco canoso, como señal de experiencia ¿de robar, como canta León Gieco?
En ese contexto Buonamico habló del gas y los Autoconvocados. Y a pesar de sentirse en la vereda de enfrente de aquella movida ciudadana, lo cierto es que sus promesas van en sintonía con los reclamos esenciales de Autoconvocados. Un precio justo, la adhesión voluntaria al momento de la obra, colegado a la posibilidad de sumarse cuando sea oportuno, y una financiación larga y posible, como se utiliza normalmente en estas obras.
O sea que luego de defender la obra tal cual la presentaron en su primera etapa, ahora reconocen, de hecho, que se debe hacer de otro modo. Del modo en que propusieron los Autoconvocados que, en este tema concreto, se anotan así un claro y contundente triunfo político. Y ni hablar del costo de la obra para cada vecino. En esta etapa que se continúa, más de tres años después, con un 75 % a 90 % de inflación real acumulada, se siguen respetanto los precios iniciales, lo que demuestra sin más el tamaño del robo que hizo el Gobierno Sestopal, y con un agravante. La empresa mentirosa, y sus abogados inescrupolosos, prometieron que “jamás irían por las propiedades de los deudores”. Como se sabe, todavía decena de vecinos están engrampados, gastando en sede judicial para evitar el despojo de sus propiedades como consecuencia de una obra pública destinada a mejorar la calidad de vida de los vecinos.
... y si no se hubiesen autoconvocado por las cloacas, hoy tendríamos el 100 % de los barrios con cloacas”, recordó a continuación en su discurso Buonamico, haciendo referencia a una de las grandes estafas económicas que intentó un Gobierno en La Falda, en este caso junto a la empresa Roggio. Unos vecinos autoconvocados de la época reaccionaron con una pueblada histórica porque se estaban por rematar decenas de propiedades a raíz de los costos excesivo de la obra. Cuando aquellos vecinos se movilizaron en defensa propia no impidieron que La Falda tuviera hoy el ciento por ciento de cloacas. Impidieron que decenas de propiedades cayeran en manos de estudios jurídicos representantes de empresarios y políticos corruptos.
Ese autoritarismo de la inconsulta en la obra del gas, que no escondía otra cosa que un negocio de corrupción política, demostrado no sólo en los números sino también en la experiencia comparada con otros municipios que en la misma época hicieron la obra, como Cruz del Eje, fue lo que enfrentaron con valor y determinación los vecinos Autoconvocados de La Falda.
Primero su ejemplo se extendió a las localidades vecinas de Punilla, cuyas autoridades encararon la obra con otra idea a la que aplicó La Falda, consultando e informando extensamente primero a los vecinos. Y ahora aquella lucha se ve reflejada en las propuestas de los partidos de la opocisión y hasta en las promesas electorales de Buonamico que, dicho sea de paso, si tan de acuerdo está, entonces ¿por qué no firmó el acta acuerdo con los Autoconvocados, como lo hicieron la totalidad de los demás candidatos? En este sentido la respuesta es clara: Buonamico responde a los mismos Amigos del Poder que quisieron hacer negocios privados con cualquier tipo de obra pública.
Otra conquista de la participación ciudadana fue el relanzamiento del Consejo de la Ciudad, que la administración Sestopal decidió luego de seis años de gobierno, y justo una semana después que los vecinos Autoconvocados lo reclamaron formalmente con una carta por Mesa de Entrada, donde se expresaba que si el Gobierno se negaba, se recurriría a la Justicia para que obligue a ejecutar lo que dice la Carta Orgánica. En aquella nota también se pidió por la vigencia de otra institución constitucional de la ciudad: El Defensor del Vecino, que ahora también todos prometen.
La realidad política del momento demuestra, más allá del resultado electoral del próximo domingo, que las ideas fundamentales que inspiraron y se desarrollaron en la movida de los Autoconvocados, son hoy promesas centrales de todos los candidatos. Un triunfo profundo de la participación ciudadana.

miércoles, 13 de abril de 2011

¿Quién nos quiere llevar hacia allá?


Daniel Buonamico, el más sestopalista de todos, candidato a Intendente

Buonamico dice que es un funcionario pùblico honesto y que sólo se interesa por La Falda. Sin embargo, durante sus años como Secretario de Turismo ha demostrado exactamente lo contrario a todo lo que ahora, en campaña, afirma.

Un sueño en la ciudad. Animarse siempre a más. Sólo hay que saber quien nos lleva hacia allá”, dice la letra del jingle de su campaña electoral a Intendente de La Falda. Asi que Daniel Buonamico nos propone hacernos la clara pregunta: ¿Quién nos quiere llevar hacia allá?
Independientemente que no queda muy claro dónde sería ese “hacia allá”, debo decir que tengo memoria suficiente para poder reconocer, en este caso, quién es el que se propone para conducir el viaje. Y, ciertamente, antes de ser llevado por Buonamico a cualquier parte, preferiría viajar sólo de por vida. Veamos por qué.

Yo hice todo como Sestopal, pero ahora no soy como Sestopal
Curiosidades de la política. Según afirmó el ministro sponsor Carlos Caserio en la presentacion de Buonamico como candidato, las encuestas le dan bárbaro al oficialismo. No sólo Buonamico es el dirigente más conocido y mejor posicionado, sino que la valoración popular de la persona del Gran Pez Marcos Sestopal es excelente. Dice Caserio que Unión Por Córdoba elige sus candidatos de un modo simple y concreto. Se hace una encuesta, y el que más voto tiene va como candidato. Por esa razón lo impuso una vez a Sestopal, tras el no de Juan Carlos Biglioco. Y por eso lo impone ahora a Buonamico, tras el nuevo no del empresario farmacéutico. Y lo impone a Buonamico por su nivel de conocimiento, cosa que no necesariamente quiere decir que sea el más votado.
Tras escucharlos en la conferencia de prensa, uno concluye que las cosas, en verdad, no estan bien para el oficialismo.
Hace veinte años atrás, cuando Caserio era un pequeño dirigente de Valle Hermoso, logró con su impronta personal y su inteligencia política destacada quebrar la hegemonía radical de la época hasta llegar a donde llegó. En Punilla, a finales de los años ochenta y principios de los noventa, todas las ciudades y pueblos eran gobernadas por el radicalismo. Eran los tiempos en que Eduardo Angeloz arrasaba en las urnas. Con esfuerzo y mucho trabajo político, Caserio fue el artífice fundamental en el peronismo de Punilla y en el primer triunfo de José Manuel de la Sota en la Provincia. Por aquellos tiempos De La Sota le ganaba a Angeloz en Córdoba Capital, y perdía por paliza en el interior. Hasta que un día el interior quedó a cargo de Caserio, quien tejió alianzas y apoyó candidatos ganadores que le dieron, finalmente, el triunfo a De La Sota. Pero como se sabe, toda hegemonía política tiene su fin. Y Caserio está, por estas horas, muy cerca del final de su reinado. Las internas que en cada localidad le surgen al peronismo no son otra cosa que un cuestionamiento a su autoridad política, impensado poco tiempo atrás. Y él más que ninguno sabe que los “compañeros” son fieles y leales pero sólo te acompañan hasta la puerta del cementerio.
Caserio ya no es el mismo. Su estrella se está apagando. Y si pierde Buonamico en La Falda la descomposición de su poder territorial se hará evidente. Por eso, con cierta disimulada desesperación, y ante la falta de un candidato bien posicionado, opta por Buonamico, atrapado en su lógica política que le indica que en La Falda vale más un apellido histórico y tradicional que cualquier otro argumento, virtud o capacidad. Y ya jugada la carta, las mentiras se decantan solas. Sino, cómo se entiende que por un lado Sestopal sea un Intendente con una altísima consideración de su imagen, y por otro lado Buonamico haga malabares y contorsiones para diferenciarse. En la esclarecedora entrevista que le hicieron la semana pasada Nicolás Heredia y Mario Thibault, publicada en la edición anterior de Ecos de Punilla, Buonamico dijo textualmente: “Creo que mucha gente se opone a las formas, no a lo que se hace, y yo me opongo, en cierta forma, a la manera en que se han hecho las cosas”. Luego dejó más clara la idea: “Lo de Marcos (Sestopal) lo agradezco, conlleva un costo político la forma en que se hizo, lo lleva y terminará su mandato llevándolo en su balance”. En otras palabras, la imagen personal de Sestopal, luego de ocho años de Gobierno, es un verdadero desastre. Caserio lo sabe y traspira la gota gorda. Buonamico lo sabe y trata de despegarse por todos los medios, asegurando que no es igual al Gran Pez. La primera mentira es que las encuestas le dan bien. La segunda mentira, la más importante, es que Buonamico es diferente a Sestopal. La memoria colectiva de su paso por la función pública asegura todo lo contrario.

Igual que a Sestopal, a Buonamico le molesta la participación ciudadana
Durante los ocho años de Gobierno del Gran Pez Sestopal, Buonamico fue siempre su Secretario de Turismo. En todo ese tiempo, suficiente para evaluar hoy quién es el que nos quiere llevar hacia allá, Buonamico nunca impulsó la idea de crear una Cámara de Turismo que propiciara la participación del sector privado en las decisiones estratégicas del negocio más importante que tiene la ciudad. Antes de su brillante idea de la Cámara de Turismo, existía en La Falda en Ente de Promoción Turística, con idéntico objetivo. Habia sido una experiencia primera, que sólo debía corregir y perfeccionar la nueva administración. Allí estaba el espíritu democrático de la participación ciudadana en las decisiones estratégicas y en el control de los dineros públicos. Pero la dupla Sestopal – Buonamico lo eliminó de un plumazo, argumentando que era burocrático. Una vez eliminada la participación y el consecuente control ciudadano, Buonamico y Sestopal se dedicaron a hacer negocios privados con los dineros públicos, sin permitir el mínimo control. Así, como se recordará, todavía no existen rendiciones de cuentas de varios y costosos festivales del Tango. Así, se recordará, Buonamico le daba sin realizar ninguna licitación ni concurso público el negocio de restaurante dentro del Festival a uno de los más emblemáticoos Amigos del Poder, el empresario Alejandro Rossi, quien luego se quedara, de manera directa, sin licitación y por 30 años con la concesión y explotación del Hotel Edén. Recuerdo una conferencia de prensa donde Buonamico explicó que no se cobraba un cánon fijo por el servicio de restaurante en el Festival del Tango, sino que el empresario amigo rendía a la Municipalidad un porcentaje de las ventas. Entonces se le preguntó por quiénes habían realizado el control de esas ventas, a lo que Buonamico respondió que nadie, que no era necesario porque el empresario rendía cuentas al final. Así, tratándonos de boludos, amparado en la impunidad, Buonmico hizo todo tipo de negocio privado con los dineros públicos.
Antes de eso había propuesto “La Falda aventura asegurada”, donde engañaba imvitando a los turistas a bucear en el Lago, entre otras ridículas propuestas. La construcción de unos estand precarios de madera, dispuestos en el playón de la ex Estación del Ferrocarril, costaron según sus palabras, en aquella época, 80 mil pesos. Un verdadero afano.
Otra de las recordadas son las piletas del Complejo Siete Cascadas, consideradas por varios profesionales de la construcción como “las más caras del mundo”. Más cerca en el tiempo, ya con los Amigos del Poder instalados en el Hotel Edén, Buonamico se encargaba, con los dineros de todos, de pagarles los gastos, la promoción, los teléfonos, la luz, la publicidad y los espectáculos. Se suponía que eran empresarios que venían a invertir a La Falda. Lo que nunca nos dijeron es que las inversiones serían hechas con los dineros del Municipio. Y estos son sólo unos pocos ejemplos del presunto interés por La Falda que ahora declama Buonamico.
Otra de este hombre humilde siempre preocupado por los intereses de los faldenses la recuerdo bien, y es la demostración total de su mentirosa diferencia con Sestopal y de su preocupacion real por hacer siempre negocios propios con la plata de todos.
Durante el invierno de 2009, junto a un grupo de artistas de la región se realizó un ante proyecto directamente vinculado al turismo. Se proponía en grandes líneas que en lugar de tantos espectáculos gratuitos en el mismo escenario de la Av. Edén, que sólo favorecía a un par de negocios, entre ellos el de su propiedad entonces, La Casa de Nelly, se hicieran espectáculos en todos los lugares habilitados para tal fin. Con ello, los dineros municipales destinados a promover la cultura y a generar movidas en épocas de alta temporada, serían redistribuidos con equidad, yendo un alto porcentaje a artistas de La Falda y la región, que luego viven todo el año aquí. Se propuso además reorganizar la circulación vehicular en el centro de la ciudad, ya que con el área peatonal se morían literalmente decenas de cuadras aledañas con fuerte presencia comercial. El plan incluía, además, que la seguridad de policías a pié en el verano se extendiera más allá de cuatro cuadras de la Edén. La idea de fondo era fomentar una movida artístico y cultural, financiando incluso una escuela de música para que los frutos de la temporada los pudiera recoger cada vez más gente de la zona. Se respaldó el proyecto con 400 firmas y se presentó en la Audiencia Pública para ser incluído en el presupuesto 2010. Luego fuimos al Concejo Deliberante y se lo explicó durante horas en dos sesiones consecutivas. Al final del largo proceso de participación ciudadana, el vice intendente Pancho Mendieta nos dijo que la cosa era linda pero que no iba a prosperar porque a Buonamico no le interesaba. Pero cómo, dijimos, si nunca vino a discutir el tema. “Es que a él no le gusta que se metan en su área”, aclaró el concejal Pedro Agost, que ahora bien lo acompaña en la fórmula.
Así que esto no era algo que Sestopal había hecho de un modo autoritario y Buonamico, se supone según sus palabras, se oponía pero al fiinal obedecía para no romper la armonía del Ejecutivo. Esto era su proprio autoritarismo, y su cerrada defensa a un negocio particular como la Casa de Nelly. Luego de los cuestionamientos por este punto que hicimos, anunció un día que “por una cuestión ética”, había vendido el negocio frente al escenario de la Av. Edén. Y la pregunta es sencilla ¿Vale lo mismo un negocio con cuatro mesas que uno con 20, frente al escenario, durante toda la temporada con espectáculos de entrada libre?
La Av. Edén se hizo sin consultar a nadie porque se cerraron negocios particulares como el que hizo Buonamico, quién además los hizo y los seguirá haciendo pagando los cachets a artistas más caros del país, como publicamos en varios casos.
Luego de ocho años cerrando la participación ciudadana y negando el control público de las sumas millonarias que pasaron por sus manos, Buonamico llamó a los comerciantes y hoteleros para la movida en Brasil, haciéndose el democrático justo un par de meses antes de las elecciones.
Si realmente quiere una Cámara de Turismo con participación y control ¿por qué nunca la implementó? ¿Por qué no lo hace ahora? Nunca lo hizo ni nunca lo hará porque necesita seguir haciendo negocios privados con los dineros públicos. Y los vecinos, para eso, deben estar lejos, lo más lejos posibles del poder real.
Este es el verdadero Daniel Buonamico, el que demostró ser durante todos estos años. Todo lo demás son mentiras electorales que repetirá hasta el hartazgo para no perder sus privilegios y el de sus Amigos del Poder.
En la esclarecedora entrevista que mencionamos, haciéndose el filósofo, dijo Buonamico al mejor estilo del Gran Pez: “el verdadero carácter del hombre se da en el análisis de cómo se comporta en cada circunstancia”. Esto es lo que ha sido analizado aquí, con sólo algunos ejemplos de su comportamiento.

lunes, 24 de mayo de 2010

Monopoly: el juego preferido de los Amigos del Poder


Los precios sobrevaluados de las propiedades comerciales y viviendas de La Falda

La nota publicada en esta contratapa la primera semana de mayo, titulada “Una evidente estafa con los precios de los locales comerciales en La Falda”, ha despertado un debate inesperado y creciente. Es evidente, el tema afecta a demasiadas personas de diversas maneras. La carta de una lectora publicada en la versión digital de www.buccinipress.blogspot.com, es una buena síntesis de los comentarios recabados en la ciudad.
“La irracionalidad inmobiliaria ha trascendido Villa Edén y abarca otros barrios y ciudades. La culpa de esta burbuja que pronto explotará, viene impulsada por varias inmobiliarias y muchos “ingenuos” inversores, que poco saben de desarrollos inmobiliarios y juegan al “nuevo monopoly”. Poca ética comercial reflejan quienes hablan de rentabilidad presunta. La renta se asocia a la realidad del mercado y a la lógica comercial. Comparto que los precios de los alquileres y de las propiedades en general están sobrevaluadas y lo menciono con conocimiento, mi mejor amigo hoy construye sobra Av. Edén y sobre calle 9 de Julio .Constantemente hablamos de las inversiones, costos y mercado, muchos conocemos los costos y los por menores de la construcción y es una locura que inmobiliarias e inversores sostengan sumas siderales, por una comisión o por una rentabilidad absurda. Un departamento hoy en La Falda no puede superar los u$s 1200 el m2, y los locales sobre Av. Edén se pueden manejar entre u$s 2200 y u$s 2800 el m2.
Hoy en La Falda hay departamentos a u$s 1600 el m2. Conviene comprar en Córdoba o en Maini (Florida - u$s 1200 el m2. con un interesante retorno).
La inmobiliaria, principal culpable: ¿Cómo puede ofrecer una propiedad (local) a u$s 240.000 cuando la renta mensual es de $3500? O la inmobiliaria es cínica o el inversor es estúpido. Para los que saben, el porcentaje de la renta no condice con el valor de la inversión, solo moviendo ese dinero en el sistema financiero te daría unos $8000 o $10.000 mensuales. No tengo dudas que esto se quebrará en cualquier momento”. Firmado por Marta.

Monopoly, el juego que más representa al capitalismo salvaje
Se trata de un juego de mesa de bienes raíces, que es uno de los juegos de mesa comerciales más vendidos del mundo.
Como el nombre sugiere, el objetivo del juego es hacer un monopolio de oferta, poseyendo todas las propiedades inmuebles que aparecen en el juego. Los jugadores mueven sus respectivas fichas por turnos en sentido horario alrededor de un tablero, basándose en la puntuación de los dados, y caen en propiedades que pueden comprar de un banco imaginario, o dejar que el banco las subaste en caso de no ser compradas. Si las propiedades en las que caen ya tienen dueños, los dueños pueden cobrar alquileres o quien caiga podrá comprárselas.
El juego se hizo popular en los Estados Unidos en 1935, y tuvo su correlato argentino con el recordado “Estanciero”, donde se podían ir comprando territorios y provincias, acrecentando después su valor incorporando granjas y chacras.
La interpretación más acertada que los propios jugadores aceptan, es que el juego de Monopoly dramatiza al mundo capitalista y sus atractivos de acumulación de riqueza, competitividad y selección de los mejores para obtener los lugares de privilegio en la sociedad. Para acumular riqueza es necesario competir y ganarle a los demás, aunque esta ganancia genere pobreza o riesgo de vida en los otros que son considerados “contrincantes”. En el espacio lúdico desarrollamos nuestra participación en la expresión dramática de nuestra posibilidad de asumir riesgos para ganar aunque sea a costa de la dominación y sometimiento de los demás. Más clarito, echale agua.

El Monopoly está de moda en La Falda
Como puede observar cualquiera, un puñado de personas identificadas como “los Amigos del Poder”, parece que se pasan noches enteras diseñando estrategias para lograr un monopolio propietario que les permita, efectivamente, concentrar los precios de la oferta, manejando de este modo el mercado inmobiliario local.
Son actores privados, pero muy relacionados con el Gobierno del Gran Pez Marcos Sestopal, quien está totalmente decidido a favorecerlos con todas las medidas a su alcance. Por caso, casi todo lo que organiza el secretario de Turismo Daniel Buonamicco se concentra dramáticamente en la Avenida Edén, generando en verano una movida tal que termina confundiendo a visitantes con intenciones de radicarse en la ciudad. Y esto a pesar del enorme contrasentido que significa ofrecer todos los espectáculos gratuitos que traen mucha cantidad de gente pero con escaso poder de compra. Pero el detalle pareciera no importar. Quienes vienen a afincarse a la ciudad son en general personas que se alejan de las grandes ciudades, muchas sin experiencia comercial, que se deslumbran por el brillo efímero de las multitudes concentradas del verano, y que luego de onerosas inversiones comienzan marzo agarrándose la cabeza, sin entender cómo es posible que tanto dinero invertido no rinda ni para pagar los gastos. Y entendiendo, a mediados del primer invierno, que han sido víctimas silenciosas de una estafa.
Sin mayor inserción social, estas familias recién llegadas son engañadas en su buena fe y más temprano que tarde se van de la ciudad sin que nadie se entere, dejando el local comercial vacío como una trampa caza bobos a la espera de la próxima víctima.
Mientras tanto, los jugadores del Monopoly local siguen sumando ganancias y más propiedades, sin importar si generan pobreza o riesgo de vida. Todo sea por la dominación y el sometimiento de los demás.
¿Querrá alguno de ellos también gobernar La Falda, proponiéndose como próximo candidato a Intendente por el oficialismo?
No es imposible que ese sea el paso final para logar el soñado Monopoly

viernes, 7 de mayo de 2010

Una evidente estafa con los precios de los locales comerciales en La Falda


Algunas inmobiliarias venden/alquilan comercios con una rentabilidad presunta que no es cierta

Un local comercial en la Av. Edén vale siete veces más que en Puerto Madero. Y los alquileres son impagables en relación a la economía ¿Por qué hay que poner dinero de todos en la obra de remodelación, sin costo para los frentistas propietarios, que son millonarios?

Una elite propietaria con pretensiones absurdas está dejando a La Falda fuera de contexto para potenciar un desarrollo comercial y económico sustentable. Especialmente en locales comerciales sobre la Av. Edén, pero no sólo allí, los precios de los alquileres son ridículamente altos en comparación con la rentabilidad presunta de los mismos, durante todo el año. Y como una reafirmación de esta cosa generalizada en la ciudad, los valores de alquiler y de venta siguen subiendo, sin tope aparente, a pesar de los magros resultados económicos de las últimas temporadas y de los inviernos cada vez más duros, como el que estamos enfrentando por estos días.
Toda este desequilibrio no es sólo una responsabilidad de los propietarios, sino de un grupo de inmobiliarias que fija precios absurdamente altos para la región y, como veremos, incluso en comparación con las zonas más caras de la Argentina.

La Edén, más cara que Puerto Madero y PinamarPor los locales recientemente construidos en la esquina de Av. Edén y Argentina, donde termina la mano única en dirección al Cuadrado, sus propietarios lo tienen a la venta en u$s 240.000 (sí, dólares). Unos locales a punto de construirse en Av. Edén y Mariano Moreno, cuyas dimensiones serán de 32 M2, se está ofreciendo por estas horas a u$s 210.000, o sea la friolera de u$s 6.562 el M2. Leyó bien, casi siete mil dólares el metro cuadrado de un local sobre Av. Edén. En tanto que en el centro de Pinamar, lugar top de la costa Atlántica, un coqueto local en una estructura enorme de ladrillo visto, tejas y madera, de 42 M2, se puede comprar en u$s 50.000 (1), a razón de u$s 1.190 el M2, o sea menos del 20 % del valor que piden en La Falda, con una afluencia turística menor y con turistas de menos poder adquisitivo.
Pero la odiosa comparación resulta más reveladora cuando llevamos el ejemplo al absurdo. En Puerto Madero, Azopardo 500 (2), una fabulosa esquina comercial de 350 m2(foto que ilustra esta nota), con una circulación incomparable de personas con poder adquisitivo durante todo el año, se puede comprar en u$s 330.000, menos de mil dólares el metro cuadrado, contra los siete mil de La Falda, que apenas trabaja comercialmente, con suerte, unos cien días al año ¿En qué cabeza cabe? ¿Cuál es la intención de este evidente sobre precio pretendido aquí?
También en el valor de los alquileres la incongruencia es evidente.
En Av. Edén al 300, un enorme local que hasta hace poco tiempo fue una librería, pretenden $ 11.000 pesos por mes de alquiler ¿Qué rubro puede ser rentable en La Falda para pagar esa suma mensual, sólo en alquiler?
La primera consecuencia nefasta de estos precios desfasados de la realidad económica de la zona es la altísima tasa de rotación que puede observarse en los comercios. Sólo permanecen en el tiempo aquellos comercios que son explotados por sus propietarios. O los de familiares de personas muy adineradas, que evidentemente no viven de la actividad.
Cualquier local con seis, ocho metros de frente no vale menos de cuatro o cinco mil pesos por mes ¿Quién puede razonablemente pagarlo?

16 mil habitantes, dos mil comercios La Oficina de Comercio de la Municipalidad de La Falda parece mucho más ordenada que años atrás. Algunas reformas normativas, como la revalidación anual de la habilitación comercial, y el ordenamiento administrativo de miles de expedientes defectuosos, entre otras tareas, le han dado al área que dirige el peronista histórico René Martini un marco más previsible y ordenado. Allí se encuentran hoy registrados unos 2.000 comercios habilitados que generaron un ingreso anual por tasa de comercio, en el año 2009, de aproximadamente tres millones de pesos. En el año 2004, justo antes del despegue económico post crisis 2001, esa cifra alcanzaba apenas los $ 241.000. El crecimiento comercial ha sido, en este lustro, exponencial. Y con ese crecimiento parecen haberse disparado también los precios de los alquileres y venta de locales comerciales. Pero en la actualidad esta situación parece haber llegado a un techo. Y los precios, mucho más altos de lo razonable, se espera que en breve, invierno mediante, tiendan a la baja.
En cualquier caso, y más allá de que La Falda pueda considerarse el centro comercial del aglomerado urbano de algo más de 30 mil personas que viven desde Valle Hermoso hasta Villa Giardino, los dos mil comercios suenan a una cantidad exagerada que sólo podría entenderse a partir de temporadas turísticas espectaculares en cantidad de visitantes, y con buen poder adquisitivo. Como cualquiera puede darse cuenta, ninguna de las dos cosas ocurren. Pero igual, como si en una burbuja se viviera, los precios siguen subiendo ¿Por qué?

Si no es una estafa ¿Qué es? “Te venden una rentabilidad que no es real”, afirma sin vueltas un agente inmobiliario local, serio e histórico en el rubro.
Desesperados por la inseguridad de las grandes ciudades, hartos del desquicio urbano que sufren, miles de personas optan, año a año, por afincarse en alguna ciudad pequeña o pueblo del interior. Y llena de gente en temporada alta, con todas las actividades oficiales concentradas en la Av. Edén, la cosa llama a engaño. Así, muchos agentes inmobiliarios se aprovechan de la necesidad de estas personas y les arrebatan sus ahorros vendiendo una ilusión que, ya en febrero, comienza a revelarse como una farsa.
¿Por qué todo el esfuerzo municipal se concentra en una avenida céntrica en desmedro de todo lo demás? ¿A quiénes favorece semejante disposición de dineros públicos sino sólo a un puñadito de propietarios privilegiados que te quieren cobrar el metro cuadrado de un local comercial siete veces más de lo que sale en Puerto Madero, lo más caro del país? Y como si fuera poco, a estos especuladores consuetudinarios a quienes evidentemente no les interesa que los comercios sean volátiles ni que a la gente engañada con la renta presunta pierda sus dineros, ahora se les donará la friolera de cinco millones de pesos con la remodelación de la Av. Edén, que hará crecer la brecha entre esa única arteria y el resto de la ciudad.
Son un grupo de privilegiados que desequilibran la economía del lugar, que sólo miran sus intereses mezquinos, pero que no dudan a la hora de presionar al Intendente amigo Marcos Sestopal para que la ciudad siga poniendo todo en su propio beneficio.
Hay muchos locales vacíos en la Edén. Ojalá estas líneas colaboren para que quede un desierto allí donde algunos propietarios y sus agentes inmobiliarios buscan chuparle la sangre a los desprevenidos, desmereciendo el desarrollo armónico y sustentable de la ciudad.

(1) http://www.adoos.com.ar/post/2795339/venta_o_alquiler_de_local_en_pinamar
(2) http://aviso.zonaprop.com.ar/356057-azopardo-500-puerto-madero-capital-federal

viernes, 23 de abril de 2010

El crimen del Banco de Córdoba, sucursal La Falda


Foto de fachada de Sede Central del Banco de Córdoba ¿También será reformada por los genios que diseñan "la nueva imagen" de la entidad?

Sin miramientos ni consideraciones, las máximas autoridades del Banco de Córdoba consumaron el desguace de uno de los edificios más tradicionales de la ciudad. Una parte más de nuestra identidad, tirada a la basura

Ingresar al Banco de Córdoba de La Falda genera una angustia sin consuelo al comprobar el crimen que las autoridades provinciales de la entidad han cometido con el interior del edificio histórico.
Ya no está el piso de parqué con su cálida madera en toda la gran extensión del salón principal. Ahora, algunos genios del marketing han considerado que eso era algo viejo, tal vez pasado de moda, y entonces lo levantaron todo, lo tiraron a la calle, y pusieron un piso de porcelanato blanco, como el que puede encontrarse en los baños de las estaciones de servicio y por donde cientos de jubilados harán un tránsito difícil, resbaladizo y más inseguro hasta las cajas donde les pagan sus magras jubilaciones.
El enorme mostrador de madera trabajada, con detalles en metal y las clásicas ventanitas con barras de bronce de cada cajero corrió la misma, ingrata suerte. Fue desguazado y arrojado a la calle. Lo mismo ocurrió con las fotos gigantes que revestían la enorme pared del lado derecho, siempre en su interior. Recuerdo una de la Avenida Edén, cuando era doble mano. Otra vista general de La Falda tomada desde un lugar cercano al Retiro Betaña. Y otra de similares dimensiones de un corral para animales, posiblemente ya en Pampa de Oláen, décadas atrás.
Así que ahora uno ingresa a una especie de baño gigante, blanco, brilloso el piso, sin la mínima calidez. Un espacio abierto visualmente gélido, que bien podría ser la sucursal de un banco cualquiera en un barrio de una gran ciudad.
Al final de la enorme sala, unas cajas de madera blanca con un vidrio medio verdoso que va desde el techo más bajo en ese sector hasta la altura de mostrador, donde los empleados pierden el rostro. En esos cubículos horribles bien se podría en breve poner unos cajeros automáticos y, por qué no, algunas máquinas traga monedas, para cerrar el desplume de jubilados y jornaleros.

La identidad perdida
Si uno ingresa a la página web del Banco de Córdoba, que por caso ya no se llama así, sino BanCor, se puede ingresa al link “Historia y Patrimonio”, donde se destaca que “la sede central (en calle San Jerónimo) es uno de los primeros edificios construidos especialmente para una entidad financiera en América Latina y constituye una de las obras más relevantes del patrimonio arquitectónico de la provincia. Fue declarado monumento histórico provincial en 1993 y nacional en el 2000”.
Y seguramente gracias a estas declaraciones patrimoniales los genios del rediseño del Banco no están pensando en tirarlas abajo, tal vez cambiando sus columnas al ingreso por alguna marquesina con neón.
En La Falda, como seguramente está ocurriendo u ocurrirá en todas las sucursales de la Provincia, las autoridades del Bancor están destruyendo la identidad local, sin ningún tipo de miramientos, de modo autoritario, inconsulto, constituyendo un verdadero atropello que no mide nada. De acuerdo a la poca información que este medio pudo obtener, todo se trata de la “nueva imagen institucional” que está en marcha. Que es, dicho sea de paso, una curiosa manera de conservar una imagen cuando se destruye la arquitectura original, ya casi antigua y totalmente ligada a la historia de un pueblo y se la reemplaza por algo uniforme, diseñado en alguna oficina para todos igual, e iguales a todos los otros bancos.
Lo que están haciendo las autoridades del Bancor en un crimen premeditado de la identidad forjada de estas sucursales históricas, tradicionales en los pueblos y ciudades del interior. Y no es descabellado pensar que tanto desatino y tanta prepotencia sólo haya sido posible en la concreción de algún negocio espurio. En este país, en esta provincia, en esta ciudad, el perfeccionamiento de la corrupción está dado en que ya no sólo hacen una nueva obra para afanar, sino que si es necesario se destruye el patrimonio. Estaríamos, desde esta perspectiva, ante un estadio superior de la corrupción: destruir para afanar, o afanar destruyendo.
Además ¿a ninguna institución, escuela, lo que sea, le servía eventualmente los muebles que fueron a parar a la basura? El desdén es manifiesto. El desprecio al patrimonio histórico local, total.

¿Se pueden salvar las puertas de ingreso?
El interior ya fue devastado ¿Hay posibilidad de que se salve la fachada? ¿Podrían declararse Patrimonio Municipal?
Como puede observarse, las gigantescas puertas metálicas labradas del frente están a punto de desaparecer. De las tres puertas, dos ya tienen por delante vidrios fijos, lo que augura su pronta desaparición.
¿A qué normativa responde todo este desguace? ¿No había ninguna posibilidad de adaptar estas nuevas normas al interior arquitectónico y decorativo tradicional, histórico? ¿Alguien se imagina que destruyan todo el mobiliario y modifiquen el ingreso de la sede central, diseñada por el arquitecto Tamburini, en pos de la seguridad?
Los genios del Bancor han transformado un edificio tradicional de La Falda en una escenografía kitsch, destemplada, más emparentada a las grandes urbes que a una pequeña ciudad serrana, que otra vez ha sido avasallada, despojada sin consulta de uno de sus edificios y mobiliario más tradicionales, vejada su identidad, en este caso por las autoridades del Banco de La Provincia.

jueves, 15 de abril de 2010

El Gran Pez desprecia otra vez la participación de los vecinos

El ex Presidente del Consejo de la Ciudad, Juan Carlos Grenade, ladero de Sestopal

La obra de la Av. Edén, de concretarse en breve, es otra muestra cabal acerca del marcado autoritarismo del Intendente Marcos Sestopal


Tenía una imagen llena de contradicciones y por lo tanto no definida del ex presidente del Concejo de la Ciudad de La Falda, en dos períodos consecutivos, Juan Carlos Grenade.
El inicio de su partición pública ciudadana me llenó de dudas. Durante la época de nerviosas y multitudinarias Asambleas de Autoconvocados por el Gas a Precio Justo, se decidió exigir por nota al Intendente Marcos Sestopal que convocara de inmediato al Consejo de la Ciudad, anulado durante todo su primer mandato. Se le recordaba que la entidad estaba explícita en la Carta Orgánica, y que se recurriría a la Justicia si seguía negándola. Así que, sin previo aviso, el súper secretario Miguel Maldonado llamó a unos cuantos amigos por teléfono y convocó a una reunión para conformar la entidad y, de paso, elegir a las autoridades. Pero como era un momento de gran movilización social a causa del robo que se intentaba con el gas, la voz corrió rápido y muchos representantes de instituciones no invitadas por el oficialismo fueron a la convocatoria. Allí la cosa casi se le complica a al Gran Pez Sestopal y sus laderos, y por muy poco margen lograron, finalmente, imponer el primer presidente del Concejo de la Ciudad. El bendecido por el oficialismo fue, precisamente, Grenade.
En aquella primera reunión a las apuradas, después de cinco años de no convocar a las instituciones, el oficialismo intentó impedir la participación del arquitecto Armando Galera, aduciendo que no representaba a la entidad que decía representar. Papeles en mano, la aceptación fue inevitable en la próxima reunión. Y este hecho no fue menor, toda vez que Galera era, además, de la Comisión de los Autoconvocados por el Gas y uno de los firmantes de la nota que pedía resucitar dicho Consejo.

Patinando sobre el Siete Cascadas“Calláte flaco, cortála con las preguntas”, dijo Grenade a este cronista en la recordada Audiencia Pública por la nueva licitación del Siete Cascadas, hace más de un año atrás, en el concurrido salón del Automóvil Club. Y todo cuando se le pedía explicaciones públicas no a él, sino a los concejales del oficialismo, con Francisco Mendieta e Iván Aliverti a la cabeza de la desvergüenza granpecista, vociferando Aliverti que él no gobernaba para mí ¿?, y que sin importar lo que se dijera votarían cinco a tres y a cantarle a Magoya.
¿Por qué, mientras los vecinos, haciendo uso de los derechos que confiere la Audiencia Pública, preguntaban, el entonces Presidente del Consejo de la Ciudad quería cortar de cuajo el debate? Todo esto lo expresé en un artículo publicado en Ecos de Punilla, sembrando dudas acerca de la personalidad y las verdaderas intenciones de Grenade, quien mientras estaba al frente de la mayor entidad local, que reúne a todas las instituciones para el debate de los temas de interés general, adoptaba en ese momento una actitud tan cerrada y, por caso, prepotente.
Luego vino, meses más tarde, la reelección de Grenade al frente de la entidad. Pero las cosas ya no eran igual. Entonces, una mayoría de Consejeros optó por una fórmula de transición, renovando la confianza en Grenade pero “rodeándolo” y aclarando que como voceros de la entidad se alzaba ahora una especie de triunvirato. O sea se lo sostenía, pero con ciertas y evidentes reservas y limitaciones en su accionar político. Parece que algunos lo veían venir.

El Consejo se puso pantalones largos
Este nuevo esquema de poder dentro de la entidad madre comenzó a dar evidencias del cambio interno operado. Con más fuerza se presentaron resoluciones y análisis contrarios a las intenciones del oficialismo en varios campos. El más evidente fue durante la última Audiencia Pública sobre el Presupuesto Municipal, donde se emitió un comunicado muy duro concerniente al manejo de los dineros públicos por parte del Gran Pez y sus laderos.
Luego fue el turno del Plan de Desarrollo Estratégico que impulsó el Gobierno, contratando para ello, a unos 200 mil pesos en principio, a expertos de la universidades Católica y Nacional de Córdoba. Y apenas se largó la iniciativa, florecieron los problemas. Convocatorias pobres, encuestas flojitas, falta de ideas. En definitiva, mucho ruido y pocas nueces al amparo de los sellos de dos casas de altos estudios.
De cualquier manera, y a pesar de la poca convocatoria y las muchas dudas generadas, se estaba dando un paso importante. Pero fue poco lo que duró el romance, hasta que el propio ConSejo de la Ciudad emitió un durísimo documento sobre el trabajo que se venía realizando. De ahí al verano y ahora, otra vez, a las puertas del nuevo invierno.
La novedad fue que, en la nueva elección de autoridades del Consejo de la Ciudad, Grenade deja la Presidencia y pasa a una discreta segunda vocalía en representación del Centro Vecinal del barrio Villa Edén. Punto aparte.

La remodelación inconsulta de la Avenida Edén
Fiel a su estilo autoritario de Gobierno, el Gran Pez apenas informó sin mayores detalles a sus amigos con negocios sobre la Av. Edén acerca de los cambios que se vienen. “Esto no es como la obra del gas. Aquí el frentista no tiene que pagar nada… así que no habrá problemas con esto”, le respondió hace un par de semanas a Jorge Domínguez, de TDC, quien lo consultó por los incipientes reclamos de participación ciudadana.
De acuerdo al ideario que inspira a nuestro Intendente, si uno no paga la obra no tiene por qué ser informado ya que, se deduce, no tiene por qué opinar. Así de fascista su pensamiento profundo, despreciando a los vecinos como seres inferiores que acaso molesten de vez en cuando con sus inquietudes.
Pasan los años y Sestopal no aprende. Y ya se perdieron todas las esperanzas. Pero lo más curioso fue que, cuando “informaron” de la obra en el Concejo Deliberante, el vocero del Gran Pez fue nada menos que el mismo Grenade.
Este medio dio cuenta de esa sesión, del mamarracho esbozado como ante proyecto, de las imprecisiones y las dudas que generaron. Los que venían a informar, Grenade a la cabeza, poca idea tenían del proyecto. Incluso llegaron al ridículo al mostrar unos croquis a lápiz, tipo dibujitos de escuela primaria, con lo que sería, posiblemente, algunos detalles de ornamentación de la futura avenida.
Dos períodos al frente del Consejo de la Ciudad, impulsando la participación ciudadana, reclamando canales de diálogo al Gobierno, exigiendo que se cumplan las normas, y un verano más tarde siendo parte de una estrategia de ocultamiento de información pública por parte del Gobierno.
Hace dos semanas, en este semanario, el arquitecto Galera dio sobradas razones para que el Gran Pez reconsidere el modo de llevar adelante esta importante obra, informando, abriendo la participación, convocando como manda la Ley a un concurso de proyectos para elegir el más conveniente para la ciudad.
Tenía una imagen llena de contradicciones acerca de Grenade en razón de su zigzagueante participación pública comunitaria. Pero con esta última actuación suya, blandiendo un dibujito y riéndose junto al Gran Pez de la participación ciudadana, ya no quedan dudas.
Las imposturas no son fáciles de sostener.