Repartan la publicidad Oficial y hagan cierta la prensa libre, el libre pensamiento

--------------------------------------------------------------
Mientras tanto no mientan tanto
Mostrando las entradas con la etiqueta Publicado en edición 363 de Ecos de Punilla. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Publicado en edición 363 de Ecos de Punilla. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de mayo de 2010

Una evidente estafa con los precios de los locales comerciales en La Falda


Algunas inmobiliarias venden/alquilan comercios con una rentabilidad presunta que no es cierta

Un local comercial en la Av. Edén vale siete veces más que en Puerto Madero. Y los alquileres son impagables en relación a la economía ¿Por qué hay que poner dinero de todos en la obra de remodelación, sin costo para los frentistas propietarios, que son millonarios?

Una elite propietaria con pretensiones absurdas está dejando a La Falda fuera de contexto para potenciar un desarrollo comercial y económico sustentable. Especialmente en locales comerciales sobre la Av. Edén, pero no sólo allí, los precios de los alquileres son ridículamente altos en comparación con la rentabilidad presunta de los mismos, durante todo el año. Y como una reafirmación de esta cosa generalizada en la ciudad, los valores de alquiler y de venta siguen subiendo, sin tope aparente, a pesar de los magros resultados económicos de las últimas temporadas y de los inviernos cada vez más duros, como el que estamos enfrentando por estos días.
Toda este desequilibrio no es sólo una responsabilidad de los propietarios, sino de un grupo de inmobiliarias que fija precios absurdamente altos para la región y, como veremos, incluso en comparación con las zonas más caras de la Argentina.

La Edén, más cara que Puerto Madero y PinamarPor los locales recientemente construidos en la esquina de Av. Edén y Argentina, donde termina la mano única en dirección al Cuadrado, sus propietarios lo tienen a la venta en u$s 240.000 (sí, dólares). Unos locales a punto de construirse en Av. Edén y Mariano Moreno, cuyas dimensiones serán de 32 M2, se está ofreciendo por estas horas a u$s 210.000, o sea la friolera de u$s 6.562 el M2. Leyó bien, casi siete mil dólares el metro cuadrado de un local sobre Av. Edén. En tanto que en el centro de Pinamar, lugar top de la costa Atlántica, un coqueto local en una estructura enorme de ladrillo visto, tejas y madera, de 42 M2, se puede comprar en u$s 50.000 (1), a razón de u$s 1.190 el M2, o sea menos del 20 % del valor que piden en La Falda, con una afluencia turística menor y con turistas de menos poder adquisitivo.
Pero la odiosa comparación resulta más reveladora cuando llevamos el ejemplo al absurdo. En Puerto Madero, Azopardo 500 (2), una fabulosa esquina comercial de 350 m2(foto que ilustra esta nota), con una circulación incomparable de personas con poder adquisitivo durante todo el año, se puede comprar en u$s 330.000, menos de mil dólares el metro cuadrado, contra los siete mil de La Falda, que apenas trabaja comercialmente, con suerte, unos cien días al año ¿En qué cabeza cabe? ¿Cuál es la intención de este evidente sobre precio pretendido aquí?
También en el valor de los alquileres la incongruencia es evidente.
En Av. Edén al 300, un enorme local que hasta hace poco tiempo fue una librería, pretenden $ 11.000 pesos por mes de alquiler ¿Qué rubro puede ser rentable en La Falda para pagar esa suma mensual, sólo en alquiler?
La primera consecuencia nefasta de estos precios desfasados de la realidad económica de la zona es la altísima tasa de rotación que puede observarse en los comercios. Sólo permanecen en el tiempo aquellos comercios que son explotados por sus propietarios. O los de familiares de personas muy adineradas, que evidentemente no viven de la actividad.
Cualquier local con seis, ocho metros de frente no vale menos de cuatro o cinco mil pesos por mes ¿Quién puede razonablemente pagarlo?

16 mil habitantes, dos mil comercios La Oficina de Comercio de la Municipalidad de La Falda parece mucho más ordenada que años atrás. Algunas reformas normativas, como la revalidación anual de la habilitación comercial, y el ordenamiento administrativo de miles de expedientes defectuosos, entre otras tareas, le han dado al área que dirige el peronista histórico René Martini un marco más previsible y ordenado. Allí se encuentran hoy registrados unos 2.000 comercios habilitados que generaron un ingreso anual por tasa de comercio, en el año 2009, de aproximadamente tres millones de pesos. En el año 2004, justo antes del despegue económico post crisis 2001, esa cifra alcanzaba apenas los $ 241.000. El crecimiento comercial ha sido, en este lustro, exponencial. Y con ese crecimiento parecen haberse disparado también los precios de los alquileres y venta de locales comerciales. Pero en la actualidad esta situación parece haber llegado a un techo. Y los precios, mucho más altos de lo razonable, se espera que en breve, invierno mediante, tiendan a la baja.
En cualquier caso, y más allá de que La Falda pueda considerarse el centro comercial del aglomerado urbano de algo más de 30 mil personas que viven desde Valle Hermoso hasta Villa Giardino, los dos mil comercios suenan a una cantidad exagerada que sólo podría entenderse a partir de temporadas turísticas espectaculares en cantidad de visitantes, y con buen poder adquisitivo. Como cualquiera puede darse cuenta, ninguna de las dos cosas ocurren. Pero igual, como si en una burbuja se viviera, los precios siguen subiendo ¿Por qué?

Si no es una estafa ¿Qué es? “Te venden una rentabilidad que no es real”, afirma sin vueltas un agente inmobiliario local, serio e histórico en el rubro.
Desesperados por la inseguridad de las grandes ciudades, hartos del desquicio urbano que sufren, miles de personas optan, año a año, por afincarse en alguna ciudad pequeña o pueblo del interior. Y llena de gente en temporada alta, con todas las actividades oficiales concentradas en la Av. Edén, la cosa llama a engaño. Así, muchos agentes inmobiliarios se aprovechan de la necesidad de estas personas y les arrebatan sus ahorros vendiendo una ilusión que, ya en febrero, comienza a revelarse como una farsa.
¿Por qué todo el esfuerzo municipal se concentra en una avenida céntrica en desmedro de todo lo demás? ¿A quiénes favorece semejante disposición de dineros públicos sino sólo a un puñadito de propietarios privilegiados que te quieren cobrar el metro cuadrado de un local comercial siete veces más de lo que sale en Puerto Madero, lo más caro del país? Y como si fuera poco, a estos especuladores consuetudinarios a quienes evidentemente no les interesa que los comercios sean volátiles ni que a la gente engañada con la renta presunta pierda sus dineros, ahora se les donará la friolera de cinco millones de pesos con la remodelación de la Av. Edén, que hará crecer la brecha entre esa única arteria y el resto de la ciudad.
Son un grupo de privilegiados que desequilibran la economía del lugar, que sólo miran sus intereses mezquinos, pero que no dudan a la hora de presionar al Intendente amigo Marcos Sestopal para que la ciudad siga poniendo todo en su propio beneficio.
Hay muchos locales vacíos en la Edén. Ojalá estas líneas colaboren para que quede un desierto allí donde algunos propietarios y sus agentes inmobiliarios buscan chuparle la sangre a los desprevenidos, desmereciendo el desarrollo armónico y sustentable de la ciudad.

(1) http://www.adoos.com.ar/post/2795339/venta_o_alquiler_de_local_en_pinamar
(2) http://aviso.zonaprop.com.ar/356057-azopardo-500-puerto-madero-capital-federal

viernes, 23 de abril de 2010

El crimen del Banco de Córdoba, sucursal La Falda


Foto de fachada de Sede Central del Banco de Córdoba ¿También será reformada por los genios que diseñan "la nueva imagen" de la entidad?

Sin miramientos ni consideraciones, las máximas autoridades del Banco de Córdoba consumaron el desguace de uno de los edificios más tradicionales de la ciudad. Una parte más de nuestra identidad, tirada a la basura

Ingresar al Banco de Córdoba de La Falda genera una angustia sin consuelo al comprobar el crimen que las autoridades provinciales de la entidad han cometido con el interior del edificio histórico.
Ya no está el piso de parqué con su cálida madera en toda la gran extensión del salón principal. Ahora, algunos genios del marketing han considerado que eso era algo viejo, tal vez pasado de moda, y entonces lo levantaron todo, lo tiraron a la calle, y pusieron un piso de porcelanato blanco, como el que puede encontrarse en los baños de las estaciones de servicio y por donde cientos de jubilados harán un tránsito difícil, resbaladizo y más inseguro hasta las cajas donde les pagan sus magras jubilaciones.
El enorme mostrador de madera trabajada, con detalles en metal y las clásicas ventanitas con barras de bronce de cada cajero corrió la misma, ingrata suerte. Fue desguazado y arrojado a la calle. Lo mismo ocurrió con las fotos gigantes que revestían la enorme pared del lado derecho, siempre en su interior. Recuerdo una de la Avenida Edén, cuando era doble mano. Otra vista general de La Falda tomada desde un lugar cercano al Retiro Betaña. Y otra de similares dimensiones de un corral para animales, posiblemente ya en Pampa de Oláen, décadas atrás.
Así que ahora uno ingresa a una especie de baño gigante, blanco, brilloso el piso, sin la mínima calidez. Un espacio abierto visualmente gélido, que bien podría ser la sucursal de un banco cualquiera en un barrio de una gran ciudad.
Al final de la enorme sala, unas cajas de madera blanca con un vidrio medio verdoso que va desde el techo más bajo en ese sector hasta la altura de mostrador, donde los empleados pierden el rostro. En esos cubículos horribles bien se podría en breve poner unos cajeros automáticos y, por qué no, algunas máquinas traga monedas, para cerrar el desplume de jubilados y jornaleros.

La identidad perdida
Si uno ingresa a la página web del Banco de Córdoba, que por caso ya no se llama así, sino BanCor, se puede ingresa al link “Historia y Patrimonio”, donde se destaca que “la sede central (en calle San Jerónimo) es uno de los primeros edificios construidos especialmente para una entidad financiera en América Latina y constituye una de las obras más relevantes del patrimonio arquitectónico de la provincia. Fue declarado monumento histórico provincial en 1993 y nacional en el 2000”.
Y seguramente gracias a estas declaraciones patrimoniales los genios del rediseño del Banco no están pensando en tirarlas abajo, tal vez cambiando sus columnas al ingreso por alguna marquesina con neón.
En La Falda, como seguramente está ocurriendo u ocurrirá en todas las sucursales de la Provincia, las autoridades del Bancor están destruyendo la identidad local, sin ningún tipo de miramientos, de modo autoritario, inconsulto, constituyendo un verdadero atropello que no mide nada. De acuerdo a la poca información que este medio pudo obtener, todo se trata de la “nueva imagen institucional” que está en marcha. Que es, dicho sea de paso, una curiosa manera de conservar una imagen cuando se destruye la arquitectura original, ya casi antigua y totalmente ligada a la historia de un pueblo y se la reemplaza por algo uniforme, diseñado en alguna oficina para todos igual, e iguales a todos los otros bancos.
Lo que están haciendo las autoridades del Bancor en un crimen premeditado de la identidad forjada de estas sucursales históricas, tradicionales en los pueblos y ciudades del interior. Y no es descabellado pensar que tanto desatino y tanta prepotencia sólo haya sido posible en la concreción de algún negocio espurio. En este país, en esta provincia, en esta ciudad, el perfeccionamiento de la corrupción está dado en que ya no sólo hacen una nueva obra para afanar, sino que si es necesario se destruye el patrimonio. Estaríamos, desde esta perspectiva, ante un estadio superior de la corrupción: destruir para afanar, o afanar destruyendo.
Además ¿a ninguna institución, escuela, lo que sea, le servía eventualmente los muebles que fueron a parar a la basura? El desdén es manifiesto. El desprecio al patrimonio histórico local, total.

¿Se pueden salvar las puertas de ingreso?
El interior ya fue devastado ¿Hay posibilidad de que se salve la fachada? ¿Podrían declararse Patrimonio Municipal?
Como puede observarse, las gigantescas puertas metálicas labradas del frente están a punto de desaparecer. De las tres puertas, dos ya tienen por delante vidrios fijos, lo que augura su pronta desaparición.
¿A qué normativa responde todo este desguace? ¿No había ninguna posibilidad de adaptar estas nuevas normas al interior arquitectónico y decorativo tradicional, histórico? ¿Alguien se imagina que destruyan todo el mobiliario y modifiquen el ingreso de la sede central, diseñada por el arquitecto Tamburini, en pos de la seguridad?
Los genios del Bancor han transformado un edificio tradicional de La Falda en una escenografía kitsch, destemplada, más emparentada a las grandes urbes que a una pequeña ciudad serrana, que otra vez ha sido avasallada, despojada sin consulta de uno de sus edificios y mobiliario más tradicionales, vejada su identidad, en este caso por las autoridades del Banco de La Provincia.