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Mientras tanto no mientan tanto

jueves, 24 de diciembre de 2009

Otra vez en la picota


La Justicia declaró nula, otra vez, la designación de Mario Decara como Defensor del Pueblo.


La sociedad política transversal Caserio - Decara y otro bache en el camino


Los costos políticos que con frialdad calculan personas como el Defensor del Pueblo Mario Decara y el ministro de Gobierno de Córdoba, Carlos Caserio, a veces suelen ser más importantes que los pensados.
Por segunda vez el fallo de un Juez en primera instancia declara inconstitucional la designación de Decara. Se trata de Manuel José Maciel, a cargo del Juzgado de Primera Instancia Civil de 47ª Nominación de Córdoba, y este es su segundo fallo en el mismo sentido.
Primero fue la presentación del legislador radical Dante Rossi. En esa ocasión, el magistrado señaló que "si la Legislatura la integran 70 miembros, los dos tercios son 47" y agregó que "para un hombre de derecho es fácil colegir tal lectura que no ofrece palabras ambiguas ni alambicadas”. Pero en la ocasión Súper Mario se limitó a decir secamente que no pensaba en renunciar al cargo, y el Gobierno Provincial apeló la medida. Fue la Cámara 8ª en lo Civil y Comercial de Córdoba quien revocó la sentencia de Maciel al considerar que “la interpretación en base a la cual se designó al Defensor del Pueblo fue efectuada por la Legislatura dentro del ejercicio de sus funciones”. Y que siendo la designación del ombudsman un acto esencialmente político, “éste no es susceptible de ser revisado por el Poder Judicial”. Esta resolución de la Cámara no fue apelada por el amparista Rossi, y Decara siguió en cargo.
Como se sabe, las interpretaciones de las leyes y la Constitución suelen materia de discusión para los mismos jueces encargados de semejante tarea.

La ola siempre vuelve
Meses después de aquella reafirmación en el cargo que le otorgó el fallo de la Cámara, el tema vuelve a ser tapa de todos los medios. Y Súper Mario está, otra vez, en boca de todos, y de la peor forma.
El cura Nicolás Alessio, quien fuera propuesto en este caso por el juecismo para ocupar la Defensoría del Pueblo, también había concretado una presentación en la Justicia solicitando la anulación de la designación. El mismo Juez Maciel reafirma su dictamen: "Una facción de legisladores, arrogándose facultades casi constituyentes, ha violado el procedimiento de una norma constitucional, designando por un procedimiento nulo al Defensor del Pueblo", aseguró el magistrado.
Súper Mario habrá leído con fastidio el fallo en los medios de prensa. Pero fiel a su estilo, sin estridencias, volverá a esperar que la Provincia apele y que la Cámara, instancia inmediatamente superior a la del Juez Maciel, vuelva a reafirmar su anterior sentencia, argumentando que la Justicia no puede revisar un acto político de la Legislatura, y re confirmándolo en el cargo.
Es curioso que para un Juez la designación haya sido producto de “una facción de legisladores que se arroga poderes constitucionales”, mientras que para otro Juez todo el desaguisado es un tema de la política donde no debe intervenir la Justicia. Difícil de entender semejante dispar interpretación de la Constitución de Córdoba en sus párrafos destinados a la elección del Defensor del Pueblo. Al fin y al cabo no se trata más que de unas pocas líneas que en principio parecen tan claras, y la política las vuelve tan diferentes en su interpretación.
En cualquier caso, cada nueva sentencia condenatoria y cada manito salvadora de la Cámara traerá otra vez, como una ola que siempre vuelve, el tema Decara a la consideración de la opinión pública.
La pareja más estelar de Punilla realizó una jugada de alto contenido político con la Defensoría del Pueblo. Varios pasos estaban planeados, como el de aumentar inmediatamente las partidas antes irrisorias con que contaba el Defensor antes de asumir Súper Mario de la mano de Caserio.
De una oficina triste y sin un peso, la Defensoría ahora cuenta con presupuesto que le posibilita no sólo pagar buenos sueldos a varios asesores sino también realizar compras de todo tipo impensadas en esa repartición, siempre en socorro de ciudadanos en problema.Ambos imaginaron que, superada la crisis por la designación, todo sería un crecimiento constante de la figura de Decara. Así, el peronista Caserio, habría influido decisivamente en el surgimiento de “la nueva dirigencia radical”. Ambos saben que un mismo partido político no se puede sostener por siempre en el poder. Por eso ensayan esta sociedad transversal, sumando esfuerzos para que, gobierne quien gobierne, ambos sigan manejando poder político real. Pero aún es incierto el triunfo de la estrategia. A pesar de la enorme influencia que juntos acumulan, cada tanto saldrá una nueva sentencia contraria a sus deseos, y estas noticias formales seguirán esmerilando, poco a poco, sus ya decadentes imágenes públicas.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Si nos va a defender un Decara, mejor sigamos indefensos


Se abrió el debate sobre el Defensor del Vecino de La Falda


Sería útil si la futura Defensoría local pudiera accionar legalmente en salvaguarda de derechos avasallados. Pero sería una ilusión si quien debiera defender a los vecinos de los atropellos, fuera un amigo del poder que atropella.

En estos tiempos que corren, plagados de atropellos perpetrados por gobernantes contra los vecinos que se manifiestan indefensos, no es moco e´ pavo elegir, precisamente, a un Defensor del Vecino. Pero sin duda será otro gesto inútil, una nueva simulación de democracia, si a este potencial Defensor del Vecino lo elijen, precisamente, aquellos de quienes cada vez más seguido, debemos defendernos.
El Concejo de la Ciudad, habilitado por la carta Orgánica Municipal, debe próximamente establecer un mecanismo para la preselección de cinco potenciales candidatos a ocupar ese cargo en la ciudad de La Falda. De estos cinco vecinos pre seleccionados, el Consejo Deliberante debe elegir a uno.
Se sospecha, tratando de ser piadoso en el análisis de la intención del Intendente Marcos Sestopal ante este reclamo de las instituciones, que no nos dejará toda esta movida una Defensoría del Vecino funcionando el año que viene. De hecho, en el Presupuesto 2010, se previó la simbólica suma de mil pesos para el funcionamiento de esta oficina estatal a la que obliga la Carta Orgánica. Curioso apego al ahorro por parte de un Gobierno que no mide en millonarios gastos superfluos.
Como sea, el proceso para establecer un mecanismo para elegir finalmente a este Defensor del Vecino se ha puesto en marcha. Y en ese contexto disertaron este martes el doctor en Derecho Jorge Orgaz, y el abogado Andrés Varizat, asesor de la Defensoría del Pueblo de Río IV, quien con ejemplos simplones y sin profundidad conceptual contó durante largos minutos aburridas experiencias de la ciudad sureña, en donde se sospecha estaría siendo gobernada por Heidi y el bueno de su Abuelito. Veamos por qué.

¿Un zorro para defender a las gallinas?
Los disertantes abogaron por algo positivo en cuanto a las facultades que debería tener el Defensor del Vecino de La Falda. Aconsejaron que por ordenanza este funcionario tuviera la potestad de llevar ante la valoración de un Juez a cualquier funcionario o persona que estuviera con su accionar avasallando los derechos humanos y constitucionales de un vecino cualquiera.
Como se sabe, el Defensor del Pueblo de la Nación tiene esta facultad de presentarse ante la Justicia en defensa, por ejemplo, de un derecho colectivo afectado. En tanto que el Defensor del Pueblo de la Provincia carece de esa potestad funcional al igual que lo establecido para el de La Falda en la Carta Orgánica.
Donde patinaron severamente los disertantes fue en su idea de asegurar por una parte la imparcialidad del Defensor del Vecino, mientras que paralelamente se proponía, con especial énfasis por parte del asesor de Río IV, Varizat, que este surgiera a propuesta de los partidos políticos, y no como establece la Carta Orgánica de La Falda, que es a propuesta de las instituciones y los mismos vecinos, hasta pre seleccionar por algún método idóneo, a los cinco vecinos que llegarían así a la consideración del Concejo Deliberante.
En nuestro caso local, como puede observarse, los concejales, miembros del poder político, tienen en sus manos la definición de la persona para el cargo. Pero sobre la base de una pre selección que involucra a una enorme cantidad de instituciones y, en última instancia, a cualquier vecino.
Y tratándose de elegir a alguien que defienda a los vecinos de los atropellos y arbitrariedades del poder de turno, suena lógico que ese representante sea elegido por la vecindad institucionalizada.
Pare ser concretos con un ejemplo. El año pasado para esta misma época, y luego de una década de impuestos congelados, el Gran Pez Sestopal nos embocó a todos con un aumento del ciento por ciento de los impuestos. Fue sin previo aviso y sin vaselina. Ahora bien, con el criterio que defendieron los disertantes, el Defensor del Vecino podría ser, por ejemplo, el actual súper secretario Miguel Maldonado, un político del poder elegido por sus pares sin participación ciudadana.
¿Alguien se imagina que Maldonado nos hubiera defendido contra el brutal impuestazo? ¿Y contra el abusivo precio del gas natural? ¿Alguien medianamente informado es capaz de imaginarlo?
Del mismo modo este cronista quiso ser gráfico y directo cuando le preguntó a los panelistas si alguno imaginaba que Mario Decara, ungido Defensor de la Provincia por el expreso apoyo de su socio político Carlos Caserio, pudiera ir judicialmente contra el ministro de Gobierno en defensa de los vecinos?
Orgaz dijo que la pregunta denotaba un pesimismo sobre la clase política gobernante, lo cual es cierto, no lo puedo negar. Pero sugirió que ese espíritu de desconfianza fue el que animó a los congresistas en Estados Unidos, cuando al redactar su Constitución recalaron en este punto para pensar la división de poderes y los mecanismos de contrapeso institucional.
Lo que no puedo imaginarme es a los franceses de 1776, cuando debatieron la democracia moderna luego de la Revolución, pensando la conveniencia de que un zorro cuidara el gallinero.

viernes, 4 de diciembre de 2009

El Gran Pez entregó a cientos de vecinos en manos de abogados inescrupulosos


¿Por qué nos auto convocamos?

Tras la brutalidad política oficial, vuelven las Asambleas de los Autoconvocados del Gas a Precio Justo.


Para el Gran Pez Marcos Sestopal, Intendente de La Falda, el diálogo es una farsa con la que se busca ganar tiempo para seguir haciendo los negocios con los Amigos del Poder. Jamás se le podría ocurrir mantener un diálogo abierto con vecinos comunes, o sea personas que no trabajen para él, ni aquellos quienes hacen buenos negocitos con el poder político, sacando pequeñas grandes ventajas para sus comercios, o disfrutando al ser beneficiado de modo directo o indirecto. Su única autoridad, bastante resquebrajada, no reside en lo moral, sino apenas en la efímera billetera que lo acompaña, respaldada en los dineros municipales que debe administrar. Al igual que los peores y encumbrados políticos nuestros, el Gran Pez cultiva el rencor. Su odio a los vecinos que desafiaron su poder autoconvocándose por el gas a precio justo, evidentemente le nubla la visión política, de por sí ya probadamente cortita.Tiene el récord de haber sido el único intendente de la región y regiones aledañas que en lugar de ser reconocido y valorado positivamente por la obra del gas, se desnudó ante los ojos de una gran cantidad de vecinos como un administrador que, en su desmedida codicia y la de sus amigos, no vaciló en perjudicar a los vecinos cuyos dineros administra.Esa ceguera política y personal le impiden ver la maduración de una sociedad que ya harta de desengaños está dispuesta a no consentir otro atropello. Con lo que acaban de hacer junto a su Gabinete comandado por el súper secretario que se cree intendente Miguel Maldonado, y con la abrumadora totalidad del bloque oficialista, demuestran cabalmente, que la suerte de los vecinos por ellos gobernados les importa una mierda, con perdón no de la palabra, si no de la noticia que tenemos que comunicar.


Un bloque de concejales bajo la línea de la ética

La deslealtad y la traición son horribles atributos del género humano. No importa a qué se dedique esa persona, ni eventualmente el cargo que ocupe. En los últimos dos meses hemos informado acerca del diálogo y la predisposición al consenso de los concejales del oficialismo de La Falda, para trabajar en conjunto con los de la oposición y buscar soluciones razonables tendientes a destrabar el conflicto por la necesaria obra de gas, como paso previo a buscar, el Municipio, la mejor manera de hacerlo al menor costo posible y con una adecuada financiación para este tipo de obras de pago obligatorio para los frentistas. Era necesario entonces rescindir el contrato con la Empresa Constructora. Y fue la primera gestión que hicieron los concejales. Pedro Agost relató, a la semana siguiente, que también el Intendente pretendía la rescisión. En todas esas reuniones entre, con buen clima y razonando, se definía siempre una posición fuerte y única de todos los vecinos y los concejales de la oposición: Que en esa rescisión, se incorporara una cláusula específica donde la Municipalidad negociara con la Empresa para pasar la deuda de los 160 vecinos que no pudieron o no quisieron pagar por el excesivo costo, más todos quienes habiendo comenzado a pagar las abultadas cuotas, entraron en morosidad y falta de pago. Era vital y esencial, para consentir por parte de los Autoconvocados la rescisión del contrato, que se les sacara a esos cientos de vecinos la espada de Damocles que sobre sus cabezas colocaron el Gran Pez y su secretario de Hacienda Jorge Pafundo, firmando ante escribano público un acta donde la Municipalidad transfería a la Empresa (y esta al estudio jurídico de su asesor, el abogado Héctor Petroch) nada menos que las acreencias probadamente excesivas por la realización de la obra. O sea que te pasan el caño por la puerta, a un precio que los propios concejales demostraron que fue el más caro de la Provincia con siete ciudades de varias regiones relevadas hace apenas dos semanas, y te mandan a pagar a una empresa privada, que ahí nomás te intima legalmente, y hasta te manda con un escribano el acta que te deja atado legalmente. Y todo este desatino y atropello, cuando parecía que a fuerza de paciencia después de dos años de Mediación Oficial, y argumentos sólidos y probados por los vecinos y por los propios concejales en relación a los elevados costos de la obra en La Falda, cuando parecía que se iba a encausar racionalmente, vuelve a aparecer, con violencia Institucional, de la mano del Gran Pez y todos sus secretarios y concejales oficialistas. Volvió, como un relámpago en medio de una tarde que parecía calma, la miseria del votamos 5 a 3 y a cantarle a Magoya. Y volvió con la forma más indigna: La del silencio argumental y el autismo total de cinco concejales que le dieron la espalda a vecinos que confiaron en su autoridad representativa, y a quienes respondieron tratando con deslealtad política y traición cívica.


Sestopal lo hizo otra vez: Vuelven la Asambleas de Autoconvocados

La indignación de los vecinos, que no son respetados ni escuchados ni tenidos en cuenta, se corporizará otra vez el próximo lunes, a las 16 horas, en la Biblioteca Popular Sarmiento, donde se Autoconvovan para analizar la situación derivada de la brutalidad oficial y debatir la mejor manera de enfrentar este descaro gubernamental que ahora sí, claramente, pone en riesgo cientos de propiedades por el capricho de un negocio de glotones, y la obediencia de unos concejales atrapados en una red de compromisos y secretos acuerdos beneficiosos que los sostienen allí, calentando sillas, con sus mentes desconectadas de la realidad y levantando mecánicamente sus brazos para votar sin chistar.Quienes se autoconvoquen este lunes, ya no lo harán sólo por el injusto precio de una obra mal parida. Aquí se ha demostrado, cabalmente, la vulgaridad de un poder político anestesiado con los dineros públicos que se ha transformado, de manera peligrosa, en la peor pesadilla de los vecinos. Es una cita a la que nadie puede faltar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Plan Integral: El sistema de gobierno debe obligar al consenso


Reformar la Carta Orgánica para que la representación política no sea una mentira.

Gobernar para los Amigos del Poder es la antítesis de la democracia. La representación política en el Concejo Deliberante no respeta la voluntad ciudadana expresada en las urnas.


Ya lo dijo el filósofo contemporáneo Pastor Montoya: “La democracia es cuando el negocio es para todos”. Y lo dijo aquí en La Falda, hace unos años, entrevistado por este cronista.
Se le había planteado la inquietud por un gobierno, el del Gran Pez Marcos Sestopal, que durante sus primeros dos años de gestión ya había mostrado en plenitud su perfil real, decidiendo de manera inconsulta y errática sobre cuestiones centrales, desmereciendo todo aporte ciudadano o institucional, y favoreciendo de manera clara y notoria, con los negocios municipales, a un puñado de personas allegadas, conocidas desde entonces como los “Amigos del Poder”.
Los mejores negocios del Complejo 7 Cascadas otorgados en licitaciones irregulares y ganadas por quienes se presentaban fuera de término; el manejo oscuro y nunca aclarado de los dineros cuantiosos que allí se cobran para ingresar al predio; las concesiones directas para dar servicio de bar y cocina en los sucesivos festivales del Tango; la adjudicación por “iniciativa privada” del Hotel Edén por 30 años y su falta de revisión a pesar de las informaciones que indican que se ha cambiado la sociedad que lo explota; la adjudicación directa, sin cotejar otros presupuestos por la controvertida y probadamente costosa obra del gas natural; los aumentos sorpresivos e inconsultos que se impusieron al boleto del Transporte Urbano brindado por la empresa Lumasa, como esta última intentona operada por el súper secretario Miguel Maldonado (informe en esta edición de Ecos); El reciente escándalo por el sobre costo y el pago sin entrega de los bolsones alimentarios. En todos estos casos, citados como ejemplos de muchos más, se benefició de manera directa a un selecto grupo de vecinos que se fueron apropiando así de la renta surgida de negocios controlados por el Poder Ejecutivo.
En este claro sentido, y de manera más profunda aún, se contrapone la definición de democracia sustentada por filósofo Pastor Montoya: “Cuando el negocio es de todos”.
Así, como contrapartida al ejercicio del poder realizado en La Falda, es claro que el punto más alto de la democracia será el momento en que todos se beneficien de su sistema. El día que no haya un pobre, la democracia como sistema político habrá alcanzado su grado máximo de calidad.
Ahora bien, es evidente, dentro del sistema, se puede gobernar para los Amigos del Poder. El tridente conformado por el Gran Pez, Maldonado y el secretario de Turismo Daniel Buonamico, lo demostraron fehacientemente. Y este sentido contrario a los valores políticos que se supone nos ampara, se desarrolla, perfecciona y toma vuelo, impulsado por un gobierno “de la democracia”.
¿Cuál es, entonces, la falla geológica del sistema de gobierno?
Es claro que el pueblo no gobierna por sí mismo sino a través de sus representantes. Y para bucear una respuesta, debemos ir entonces al origen de la representación política.

La Matemática política y el “5 a 3”
Algo funciona mal en el sistema de representación política que nos gobierna. Y la clave de este funcionamiento errático está en las particularidades de la “matemática política” con la que se establece, de acuerdo a los votos obtenidos, la representación legislativa para cada Partido en pugna en una elección cualquiera.
Es claro que quien gana aunque sea por un voto debe gobernar desde el Poder Ejecutivo. Tan claro como que gobernar en democracia, después de la Revolución Francesa, significa hacerlo mediante un sistema de contrapoderes que se auto compense y auto regule y controle para que nadie, por mucho liderazgo que ostente, se sienta con poderes monárquicos, entendiendo por ello que ese nuevo jefe político de una comunidad cualquiera pueda estar, por caso, más allá del alcance de las leyes.
Una diferencia esencial entre una dictadura y una democracia es, precisamente, el respeto y consideración que debe tenerse por las minorías. Y si bien es harto dificultoso lograr un consenso total entre las fuerzas políticas, el gobernante demócrata es el que hace los esfuerzos necesarios para acercar las posiciones y dirimir los choques de intereses que se producen en el seno de las sociedades.
El sistema electoral prevé de hecho lo que se ha dado en llamar “la cláusula de gobernabilidad”. Esto se basa en la dañina tradición presidencialista de nuestro sistema representativo, que bien podría traducirse a nuestros pueblos y ciudades, donde gobierna el Municipio, como tradición “intendentista”, y que como hemos visto, sólo ha logrado deformar el sentido de la representación real que el pueblo otorga con su voto. Vamos a un ejemplo reciente.
Cuando Marcos Sestopal ganó en las urnas su primer mandato como Intendente de La Falda, lo hizo apenas por un puñadito de votos de diferencia sobre la segunda minoría. Tan fragmentado fue aquel resultado, que por primera vez desde 1983 hubo una tercera fuerza con representación parlamentaria. Sin embargo, y a pesar de que la sociedad fragmentó su voluntad en varias fuerzas políticas que competían por la Intendencia, Sestopal asumió con la mayoría absoluta del Concejo Deliberante.
Ganó con menos del 25 % de apoyo real de los vecinos en condiciones de votar, pero se quedó con el 62,5 % de la representación política en el Concejo Deliberante, o sea con cinco (5) de los ocho (8) concejales que integran el cuerpo.
Esta ficción de la matemática política le dio al oficialismo una mayoría absoluta en la representación proporcional del Concejo Deliberante, que en nada reflejó la voluntad del electorado. De allí la famosa frase del concejal Aquiles Aliverti durante la recordada Audiencia Pública por el 7 Casacadas: “Yo no gobierno para vos. Digan lo que quieran que aquí votamos 5 a 3”. Y a cantarle a Magoya.
Cinco representantes de un total de ocho significan el 62,5 % del Consejo Deliberante.
¿Cómo se entiende, que con cerca del 30 % de los votos, se obtenga la abrumadora mayoría del 62,5 % de los concejales? ¿Dónde se produce semejante distorsión?
Es la maldita “cláusula de gobernabilidad”, que destruye literalmente la representación consagrada por el voto ciudadano en las urnas, vaciándolo de contenido. Y que sostiene que quien gana por un voto, se queda no sólo con el Poder Ejecutivo, que es lo lógico. Sino con la abrumadora mayoría del Poder Legislativo. Y la peor consecuencia de esta deformación del sistema de representación es la que padecimos aquí: Un Gobierno que nunca, jamás, buscó el consenso y siempre, todas las veces, impuso un número que, como vemos, no le correspondía de acuerdo a la burlada voluntad popular.
Hubo de resquebrajarse el Bloque oficial por cuestiones internas para que se empezaran a vislumbrar ciertos frenos, tenues aún, a los avances prepotentes del Ejecutivo.
La más grave consecuencia de toda esta “matemática política” es, como se sabe, la falta de consenso en las medidas de Gobierno. Y resulta así porque el sistema no obliga a encontrar acuerdos, toda vez que permite atropellar con la fuerza del número mal habido de concejales propios.

No hay plan integral sin reforma política
Al Gran Pez no le pudo poner límite la oposición política, aunque de hecho esa fue su intención y es su función parlamentaria. Y no se le pudo poner límites ni controlar su administración porque el sistema de representación actual les amputa las manos ni bien asumen. Son concejales, tienen voz y voto, pero no tienen peso real en el Gobierno de la ciudad. Digan lo que digan, lo sabemos, al Gran Pez no le importa ni los considera. Y es honesto decirlo, no es esta una característica exclusiva del actual Intendente.
Los representantes de los votantes, no tienen poder. El ciudadano gobierna a través de representantes que no tienen poder de gobernar, he aquí la paradoja. No existen en el juego político de la administración por las causas que expresamos. Ahora bien ¿qué hubiera ocurrido si en lugar de cinco a tres, la representación hubiese sido, por ejemplo, tres, tres, y dos? ¿O cuatro, cuatro y uno?
En ese caso, el Intendente, cualquiera que sea, estaría obligado a buscar el consenso, estaría, por así decirlo, condenado al diálogo político.
La experiencia faldense, como tantas otras en todo el país, ha demostrado que lo único que puede poner un límite al gobernante de turno es la movilización de los vecinos, como el caso de los Autoconvocados del Gas en La Falda. En aquellas asambleas, quedó en claro, tristemente, el vaciamiento de poder sufrido por la oposición, que se manifestó impotente frente al atropello del Ejecutivo. Así, los vecinos autoconvocados revelaron, con su sola existencia, la falla terrible del sistema político de representación, incapaz de frenar los caprichos del Intendente y su clara voluntad de beneficiar a una empresa amiga que quiso meterle la mano en el bolsillo a los vecinos.
¿Para qué votamos, si cuando avasallan nuestros derechos, nuestros representantes no tienen fuerza y sólo queda la protesta y la movilización vecinal?
Se acusa a los vecinos de sólo reunirse para oponerse a algo. Y es que cuando votamos, los que tienen que proponer soluciones no son escuchados, aún dentro del oficialismo.
Ahora que se busca discutir las bases de un plan estratégico para la ciudad, y más allá de la falta de liderazgo y la poca confianza en las autoridades que convocan, todos hablan de “consenso”. Pero si la Carta Orgánica no se reforma para lograr un sistema que asegure la representatividad real a nuestros concejales, será otro gasto, de esfuerzo y dinero, que no dará resultado.
Supongamos por un momento, que se llega a un debate fructífero y a un consenso sobre temas centrales de la administración municipal ¿Por qué estaría obligado el próximo Intendente a cumplir esas propuestas? ¿Y el próximo? ¿Y el que venga luego?
Tal como están las cosas, quien gane, aunque sea por un voto, se quedará con la suma absoluta del poder político municipal. Y puede, otra vez, desoír, como estamos acostumbrados, esta cosa esencial de buscar el consenso. Y tal vez ocurra, no es nada fantasioso, que se encumbren otros nuevos Amigos del Poder.
Sin reforma política, hablar de consenso es una ilusión que sirve, hasta ahora, para que un par de Universidades hagan un lindo negocio, y un Intendente encuentre un poco de oxígeno para terminar su olvidable, intrascendente mandato.

jueves, 19 de noviembre de 2009

El Gran Pez es lo que hay


Decenas de instituciones intermedias que integran el Consejo de la Ciudad de La Falda mostraron abiertamente su desilusión con las autoridades municipales encabezadas por el Gran Pez Sestopal. Aquí la Carta Abierta de Consejo de la Ciudad y una reflexión periodística del caso


Carta Abierta sobre el Plan Integral de La Falda a los vecinos y autoridades

Hicimos una propuesta
“Desarrollar un Plan Maestro que incluya la zona urbana y las áreas naturales como componentes inseparables de la Ciudad; crear los mecanismos legales necesarios para la preservación de las sierras, sus cursos de agua y su biodiversidad, actualizar y adecuar el Código de Planeamiento para el desarrollo de la zona urbana y crear un Código Ambiental.” (Julio,2008)

¿Por qué?
Porque es una oportunidad para imaginar y decidir la Ciudad que queremos.
Porque es de vital importancia planificar un armónico desarrollo sociocultural, político y económico, a mediano y largo plazo.
Porque facilita la asignación a futuro de los recursos.
¿Para qué?
Para crear consensos que posibiliten la construcción de políticas públicas que trascendiendo cada gestión de gobierno se conviertan en políticas de estado. “Es deber del Gobierno Municipal planificar, diseñar e implementar estrategias de desarrollo local (…) lograr una ciudad funcionalmente equilibrada, integrada y articulada con su entorno, ambientalmente sustentable y socialmente equitativa.” (Art. 17. Carta Orgánica de La Falda)
¿Quiénes?
Autoridades. Funcionarios y técnicos. Universidades. Actores privados. La comunidad organizada. Ciudadanos y ciudadanas no sólo como destinatarios sino como protagonistas activos en las etapas de diagnóstico, seguimiento, elaboración final y difusión de la propuesta.
¿Cómo?
Asumiendo el liderazgo político
Apostando a la inteligencia colectiva
Impulsando la participación de la ciudadanía en la definición de los problemas y de las soluciones.

Estamos preocupados
Por la ausencia de liderazgo de las autoridades municipales en las acciones que se llevan a cabo.
Por la inexistencia de un programa de sensibilización que garantice la integración de
todas las voces.
Por la escasa e ineficiente comunicación a los/as vecinos/as sobre modalidades de participación.
Por la incoherencia entre el discurso de las universidades (en el Consejo, en el curso de formación) y la metodología empleada para asegurar la participación de toda la ciudadanía., imprescindible en este momento de diagnóstico participativo.
A pesar de nuestros reiterados reclamos y sugerencias para superar estas falencias, la implementación del Plan sigue adelante sin modificaciones.

Pero no perdemos la esperanza
Convencidos de la importancia de este Plan en el que se juega el futuro de nuestra ciudad, convocamos:
A las autoridades municipales a asumir la responsabilidad que les corresponde en su rol de gestión de este proyecto de tanta envergadura.
A las Universidades reformular la implementación del Plan para agotar todas las instancias de participación plena de todos los sectores, condición determinante de la legitimidad del mismo.
A los vecinos de La Falda a comprometernos a participar y exigir el cumplimiento y la calidad de una propuesta que nos involucra como protagonistas de una oportunidad histórica.

Consejo de la Ciudad de La Falda


El Gran Pez es lo que hay

¿Por qué había que creerle al Intendente Marcos Sestopal cuando en la apertura de la sesiones ordinarias del año pasado hizo un rezo democrático y convocó a la participación de los ciudadanos para el Plan de Desarrollo Territorial?
¿No se trataba acaso del mismo Intendente que de manera sistemática despreció durante toda su gestión de Gobierno la participación de los vecinos en los asuntos públicos?
¿No fue acaso el mismo que de un plumazo, junto al secretario de Turismo Daniel Buonamico, desarmó la primera experiencia del Ente Municipal de Turismo?
¿No fue el mismo que se negó durante todo su primer mandato a poner en marcha al Consejo de la Ciudad, convocándolo sólo cuando lo exigieron con movilizaciones los Autoconvocados del Gas, y como una jugada política de corto vuelo, tendiente a quitarle protagonismo a un Concejo Deliberante menos adicto?
¿Por qué, finalmente, había que creerle al Gran Pez su declamado apego a la creatividad y construcción colectiva, cuando la casi totalidad de las medidas de Gobierno fueron resueltas de manera inconsulta y en beneficio de un puñado de Amigos del Poder, que a la larga se han enriquecido en una ciudad que, paralelamente, se ha empobrecido?
Cientos de párrafos informativos dieron cuenta, desde estas páginas, de su desprecio a los vecinos. De su ninguneo a cualquiera que planteara una alternativa. De su soberbia espiritual, que nunca pudo sustentar desde una inteligencia que le resulta esquiva.
Decenas de instituciones, cientos de vecinos de buena fe, creyeron o quisieron creer desde el Consejo de la Ciudad que Sestopal había reflexionado, aprendiendo de sus errores. Pero el Gran Pez, desde sus actos, ha sido ya demasiado claro como para esperar el milagro.
Es lo que es. Es lo que hay.

Davíd Buccini

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Un proyecto cultural nacido de los artistas y vecinos

Vecinos y artistas de La Falda y la región debatieron, consensuaron y ahora presentan una propuesta integral cultural que busca, además, recuperar la noche como espacio recreativo y como oferta turística sustentable

Obra de Fabián Pereyra
Artista plástico de La Falda
Preocupados por el aumento del consumo de alcohol por parte de los menores, la Policía de la Provincia convocó, unas semanas atrás, a los dueños de boliches y pubs de La Falda y zona para informarlos de las sanciones severas que recaerán sobre ellos si, en el interior de los lugares de recreación, se constata la presencia de un menor de edad bebiendo alcohol. Veinte días de arresto, clausura y otras yerbas. Una severidad asombrosa aplicada en el último eslabón de una cadena de irresponsabilidades compartidas, de falta de ejemplos, de controles laxos y permisividades durante las 24 horas del día. En el éxtasis de la advertencia policial, un comisario dijo que se evaluaba la posibilidad de detener a un bolichero si, en caso de accidente automovilístico, se determinaba que el menor había consumido en su boliche. Un absurdo jurídico. Una idea curiosa, pero que en todo caso, de aplicarse, debería extenderse a dar prisión a los padres del joven, a los maestros de las escuelas que evidentemente fallan a la hora de impartir educación, al kiosquero que le vendió el primer porrón a las seis de la tarde y, porqué no, al intendente y los concejales que son incapaces de contener con políticas públicas a los adolescentes, que directamente casi ni encuentran qué hacer en su pueblo, de modo productivo, cultural, recreativo.
Para el desarrollo de las capacidades individuales y colectivas de los jóvenes, no hay quien ponga un esfuerzo, mucho menos un mango. Total, al final de la noche metemos presos a los revoltosos, que se joda al que le rompieron los vidrios del auto o la nariz y todos los demás, a dormir contentos. El Estado y su Policía nos ha protegido.

Una contrapropuesta ante la nada oficial
Aquella reunión con los comisarios fue la primera y la última. Y es que pensándolo bien, no mucho más podría haber hecho los uniformados sin un acompañamiento de políticas oficiales tendientes a ofrecer horizontes, futuro a nuestros jóvenes. Pero aquella reunión fue el disparador para que un pequeño grupo de dueños de pubs y boliches, y muchos músicos y artistas de la ciudad y la región se propusieran debatir, consensuar y ahora elevar a las autoridades un puñado de ideas tendientes a generar trabajo local genuino. Se terminó armando un esbozo de proyecto cultural, inicialmente orientado a los artistas y la noche recreativa, pero que ya se va extendiendo a otras actividades, siempre basadas en el desarrollo y la producción cultural de quienes aquí vivimos.
Y la cuenta fue simple. De acuerdo al Presupuesto Municipal, este año se destinarán de los fondos públicos nada menos que $ 2.330.000 para financiar actividades que se presentan como culturales (ver recuadro), pero que apenas significan, en su mayoría, el pago de cachets y gastos para artistas con reconocimiento nacional que vendrán a ofrecer sus show a los turistas, en gran medida de manera gratuita, concentrados en dos cuadras de la Av. Edén.
Y mientras desde la Secretaría de Turismo Daniel Buonamico paga las contrataciones más caras del país de acuerdo a varios testimonios de artistas, los más de 150 artistas locales no tienen ni para cambiar una cuerda de la guitarra cuando el verano termina. Y esto sin entrar a considerar la casi absoluta orfandad en que se mueven los artistas en general, de la música, el teatro, la plástica y cualquier otra expresión.
De acuerdo al manual de funcionarios públicos argentinos, parece que la cultura es hacer unos recitales al aire libre, mientras en ese mismo lugar no hay una escuela de música ni de arte.
Lo curioso del caso de La Falda, es que la secretaría del área es de Turismo, Cultura y Deporte. Y sin embargo, nada o casi nada de producción cultural local se ofrece a los turistas.
Y uno se imagina que si tiene la suerte de visitar algún lugar turístico de fama internacional, como Salvador de Bahía, irá allí dispuesto a ver y escuchar a los artistas locales, haciendo y ofreciendo lo suyo, que termina siendo un componente esencial de la oferta.
En los centros turísticos destacados del planeta, el valor de la producción cultural local ocupa un lugar central. Aquí, entre nosotros, poco menos que se la desprecia y se gastan fortunas del presupuesto municipal en pagar artistas que los visitantes pueden ver, cualquier día del año, allí donde viven. Un absurdo que deforma el sentido de la cultura como política de estado, que la desprecia y que, finalmente, no hace nada para desarrollarla y hacerla crecer.

Firmas, adhesiones y participación en la Audiencia Pública
Este grupo de vecinos se ha empeñado en trabajar en dos puntos concretos, tomándolos como puntapié inicial de tantos otros temas relacionados que se podrán ir sumando, a medida que la participación se haga efectiva y deje de ser sólo el discurso bonito que intenta justificar nuestras carencias.
Las planillas que se están firmando, y que serán presentadas este miércoles a las 20,30 en la Audiencia Pública por el Presupuesto Municipal, reza lo siguiente y es por demás explicativa.
“Los abajo firmantes, solicitamos a las autoridades Municipales lo siguiente:
1. Procurar un reordenamiento del área peatonal para que ésta no impida la circulación vehicular por la zona céntrica colindante, a fin de no afectar el acceso a todos los comercios que no se encuentran sobre las primeras cuatro cuadras de la Av. Edén. Considerar la reubicación del escenario; señalizar los accesos alternativos al centro y mejorar la iluminación pública de las calles aledañas.
2. Reorientar una parte del Presupuesto Municipal (30 % de lo que se utiliza para contratación de espectáculos gratuitos en verano), para contratar actuaciones de artistas de La Falda y zona dentro de los lugares habilitados para tal fin, poniendo en marcha de esta forma, una política cultural orientada a apoyar a nuestros artistas y los escenarios locales donde puedan expresarse
Si La Falda logra dar el primer paso generando los concejales una política de Estado, un efecto cascada, impulsado por los artistas, se dará en toda la región. Será una forma de regenerar el circuito cultural, de dar salida laboral a cerca de quinientas personas en temporada alta y fines de semana, y podría convertir a la noche ya no en un desquicio de menores alcoholizados perseguidos por la Policía, sino en una propuesta cultural y recreativa sustentable que genere un nuevo y fuerte atractivo a quienes nos visitan y a quienes hemos decidido vivir aquí.
La cita es hoy, miércoles, a las 20,30 horas en el Auditorio de La Falda, donde todos quienes apoyen la iniciativa pueden participar.


De estas partidas se propone reorientar parte de los fondos para el proyecto

Fomento de Turismo,Cultura y Deportes
400.000,00
Fomento de Prensa y Difusion
450.000,00
Fiestas, Festivales y Eventos
400.000,00
Actividades Recreativas y Culturales
300.000,00
Festival del Tango
780.000,00
TOTAL destinado a cultura y difusión
2.330.000,00

jueves, 5 de noviembre de 2009

La Secretaría de Ambiente trajo el paquete armado para que los Intendentes lo aprueben


Rechazo vecinal al mega basural de Punilla que se pretende instalar en Molinari


A la reunión de todos los intendentes de Punilla con la Secretaría de Ambiente de la Provincia lograron ingresar los vecinos para expresar sus ideas. Quedó en claro que no había ningún consenso por el mega basural, que el Gobierno de Córdoba busca imponer.

Ante el reciente agravamiento de los incendios forestales que se inician de manera reiterada en los basurales a cielo abierto diseminados por toda la provincia, el Gobierno de Córdoba, rápido de reflejos para responder ante la opinión pública, decidió tomar cartas en el asunto: Vamos a erradicar los basurales a cielo abierto, dispararon desde el Gobernador Juan Schiaretti para abajo cuanto funcionario se sintiera rosado por el tema. Sin muchas ideas a mano, en la Secretaría de Ambiente desempolvaron el viejo proyecto delasotista de juntar a los municipios por región para crear, en un lugar específico de cada zona, un vertedero de residuos sólidos urbanos no reciclables. Un mega basural. Esto es, un pozo gigante de enterramiento de basura adonde los municipios de la zona deberán llevar, luego de haberse realizado la separación domiciliaria de residuos, los restos de todo Punilla. Así, ante la grave situación generada por décadas de mal manejo de la basura y sus consecuencias incendiarias, el Gobierno aplicó una de las máximas generales de cualquier gobierno que se precie de tal: “Ante un grave problema, armamos un buen negocio” (Omar Hefling dixit).
Esta es la sensación que dejaron los flojitos técnicos de la Secretaría de Ambiente de Córdoba en la reunión que este martes los doce jefes comunales y los doce intendentes de Punilla mantuvieron en la sede de la Comunidad Regional con los funcionarios del Gobierno de la Provincia.

Los vecinos abrieron las puertas
Alertados de la reunión, y de los inocultables objetivos de la misma, un grupo de vecinos de la zona de Molinari, donde se pretende hacer el gran pozo para llevar toda la basura de Punilla, convocó a vecinos de la región para que se hicieran presentes en el lugar a fin de intentar expresar a las autoridades la disconformidad por la metodología que se quiere implementar. Básicamente, se pide que cada Municipio trate su propia basura, con recolección diferenciada y su posterior reciclado y compostaje, una experiencia similar a la de Villa Giardino, que la aplica desde hace ya más de una década, aunque aún no en toda la ciudad.
A medida que al cónclave regional llegaban jefes comunales e intendentes (menos el de La Falda, lugar donde se desarrolló la reunión, representada por el Vice Intendente) los vecinos también se sumaban en la vereda. Fue entonces que la gestión de Hugo Capdevila, de Huerta Grande, ante la demanda ciudadana que buscaba participar del encuentro, y tras mediación de Jorge Caserio de Valle Hermoso y José Ochoa de Giardino, se logró que un vecino de cada localidad, más la prensa, pudieran participar, preguntar y expresar sus opiniones a las autoridades.
Luego del tironeo absurdo en el ingreso, y de la insensata y poco profesional actuación de Natalia Sosa, algo así como una vocera de prensa del organismo regional que como periodista dio vergüenza ajena, la reunión dio comienzo.

Consenso ¿Con quién?
Una breve exposición de los técnicos de la Secretaría de Ambiente dio paso a las preguntas de los intendentes y jefes comunales, que evidentemente no tenían un claro conocimiento del mecanismo que se buscaba implementar. A pesar de esto, y ante la presencia de vecinos y periodistas, los funcionarios provinciales simulaban respetar la autoridad que representaban allí sentados los intendentes. “A ustedes los eligieron por el voto en cada pueblo, por eso necesitamos buscar el consenso”, dijeron, palabras más palabras menos. Pero cada vez que un jefe comunal preguntaba, quedaba claro que no había existido ninguna búsqueda previa de consenso. Todos preguntaban detalles esenciales, demostrando que, al menos, nunca antes habían profundizado el tema o, como se pretendía trasmitir, que no hubo un debate previo acerca de las diferentes alternativas para el tratamiento regional de la basura.
Ernest Hemingway definió una vez al oficio del periodista como el de aquél que ignorando lo que ocurre, siente la necesidad de preguntar. Y las preguntas de los jefes comunales fueron, ante los ojos de la vecindad, reveladoras de la ignorancia que padecían acerca del tema.
Así que esas preguntas desnudaron, por analogía, que era una mentira la postura oficial de la Secretaría de Ambiente acerca de que ellos venían a buscar el consenso con los ciudadanos elegidos para gobernar cada pueblo.
Este cronista hizo una pregunta a los representantes de Ambiente que aún espera respuesta: ¿Cuáles fueron las otras alternativas que se estudiaron para solucionar el problema de la basura, y por qué razones fueron descartadas?
Ni los técnicos, ni el funcionario a cargo de la Secretaría dieron respuesta.
¿Cómo se entiende que mientras se suponía que en esa reunión se buscaban alternativas para llegar a un consenso en el mecanismo de tratamiento de la basura, se informaba a su vez sobre los estudios geológicos que la Secretaría viene contratando para establecer el mejor lugar en Punilla para emplazar el mega basural?
Para la Secretaría de Ambiente los Intendentes son apéndices del poder central y los vecinos son alguien a quien hay que darle palmaditas en la espalda para calmar sus ansiedades. Una vecina, atenta a que los funcionarios aseguraban estar interesados en las reflexiones de los vecinos, hizo un pedido sencillo en ese sentido. Solicitó que a la próxima reunión estuvieran invitados los vecinos de Bower, que sufren el mega basural en su pueblo, para que contaran su experiencia. El silencio fue la única respuesta.