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Mientras tanto no mientan tanto

lunes, 13 de febrero de 2012

Megaminería y derechos humanos en la era kirchnerista


Los derechos humanos que se atropellan hoy son el desafío de un gobierno amenazado por las consecuencias directas de sus propias políticas públicas. Los medios kirchneristas, igual de chotos que los del grupo Clarín.

La sensación que más bronca me ha dado siempre, como periodista, es cuando un gobernante cualquiera nos trata a todos de boludos. Prefiero discutir fuerte desde el antagonismo de los argumentos, y prefiero a un funcionario que defienda aquello que desde mis principios puedo considerar indefendible a uno que me quiera hacer creer que estamos de acuerdo en la cuestión de fondo, mientras la evidencia de sus acciones se empeñan en afirmar lo contrario.
Así sencillamente planteado podría resumirse el problema central de ubicación personal ante el poder que padecen tantos periodistas de frente a la estrategia de comunicación del kirchnerismo gobernante.
Es evidente que después de tantos años de impulsar las razones y apoyar los reclamos de las víctimas y de las organizaciones de derechos humanos para que se juzgue a todos los responsables de las atrocidades de la última dictadura ha sido lógico que el gobierno se ganara legítimamente un amplio consenso. Pero hubiese sido más razonable que, más allá de un concreto apoyo a una acción de gobierno, quienes se sienten periodistas no dejaran de serlo a partir de una coincidencia, por trascendente que esta fuese. Peor aún no considerar desde el análisis las circunstancias en que se desarrolla la acción de gobierno aplaudida (post crisis 2001, “que se vayan todos”), ni considerar la historia personal de los actores principales y las razones políiticas del momento. Se trata, en cualquier caso, de la importancia crucial del contexto en que se desarrolla una noticia, tal como sucede con el análisis de la historia. Por caso, enfrentar el poder militar durante los primeros años de la recuperación de la democracia, cuando los asesinos tenían aún las armas y el comando efectivo del aparato militar del Estado en su poder, no es lo mismo que hacerlo veinte años después, cuando ya son unos viejos chotos repudiados por la sociedad y la historia (Juicio a las Juntas Militares mediante) y sin conexión operativa con lo que queda de las fuerzas armadas en actividad. Y esto sin ingresar a considerar otros datos de la realidad incontrastables, como que cuando Carlos Menem indultó a los jerarcas militares como Videla y Massera, que cumplían condenas a cadena perpetua dictadas por la Justicia ordinaria, no se produjo ni un sólo comunicado de repudio por parte del entonces gobernador Néstor Kirchner, de quien si recordamos haber declarado públicamente a Menem como “el mejor Presidente de la historia”. Es importante destacar que aquellos indultos también incluyeron a la cúpula de Montoneros en proceso de juzgamiento por actos criminales cometidos bajo un gobierno democratico elegido en las urnas, y al asesino de Luciano Benjamín Menéndez, a pesar de que aún no había sido condenado, cosa que no prevé la figura del indulto, sólo legalmente posible a quienes cumplen condenas. Se indulta la pena impuesta por la Justicia, no un proceso judicial en marcha.
Otro dato incontrastable de la realidad que hace al contexto de la noticia es que no se conoce ni una sóla acción de Kirchner orientada a la defensa de presos políticos durante la dictadura. Tampoco partcipó de la Asamblea Permanente que en plena dictadura presentó denuncias de desaparición de personas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ya en democracia, tampoco participó ni él ni los legisladores nacionales de su grupo en la Conadep presidida por Ernesto Sábato, quienes registraron hasta el momento el único documento oficial de personas desaparecidas durante la cobarde represión militar, sentando las bases probatorias del juicio a las Juntas.
Ahora bien, el hecho de que no se haya tratado precisamente de un luchador por los derechos humanos no le quita el mérito a la acción política de impulsar los juicios. Sólo que impone o debiera imponer un límite a esta manía propagandística de querer transformarlo en una especie de héroe nacional. Y todo esto sin considerar otro dato de la realidad que es el siguiente. Cuando con el Pacto de Olivos entre Menem y Raúl Alfonsín se habilitó la reforma de la Constitución Nacional sucedieron allí varias cosas. Una, la más resonante, fue acortar el mandato presidencial único de seis años a la posibilidad de dos de cuatro años cada uno, reeleción mediante. No fue lo único que se modificó. En aquella reforma se incorporó a la Constitución el Pacto de San José de Costa Rica sobre derechos humanos al que había adherido el país. Al tener rango constitucional este Pacto se hizo de cumplimiento obligatorio. Y este cumplimiento no era compatible con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, claudicaciones del gobierno de Alfonsín luego de las asonadas militares de Semana Santa del 87. Los tiempos de la historia ya habían condenado estas leyes de impunidad, con fecha de vencimiento desde que se incorporaron a la Constitución.
Por la sensibilidad de los kirchneristas de buena fe, insisto, en no querer restar mérito al gobierno que en efecto las derogó quitándole de esta forma el escudo protector a los asesinos. Pero tener en claro el contexto de una noticia, por trascendente que esta fuere, nos lleva a mantener el equilibrio y la equidistancia que como periodistas debemos tener frente al poder.
Y es en mi opinión esta permanencia legítima del kirchnerismo lograda en las últimas elecciones democráticas las que le darán la verdadera dimensión a su propia génesis. El kirchnerismo sigue gobernando y ahora enfrenta sin posibilidad de hacerse el distraído los problemas con violaciones de derechos humanos actuales. Y en la cancha, como se sabe, se ven los pingos.

Cristina, con poca memoria, reclama el debate
En una de sus últimas apariciones, cuando felicitó a un “obrero” de la minería que en realidad resultó ser un dirigente político del oficialismo, la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner aseguró que sobre el tema “debemos darnos un debate”.
Es curiosa su afirmación. Yo creía que los debates se daban en el Congreso y no en teleconferencias armadas burdamente.
Con el Decreto 1.837 del año 2008 la misma Presidenta que en 2012 pide un debate serio por la megaminería vetó la Ley de Protección de los Glaciares que fue aprobada por unanimidad por el Senado de la Nación el 22 de octubre de aquél año ¿No lo habían debatido nuestros representantes?
La Ley creaba un Inventario Nacional de Glaciares, reconociendo su importancia como reservas hídricas; y enfatizaba la necesidad de su adecuada protección, control y monitoreo. Durante el breve tiempo de su vigencia fue considerada como una ley de vanguardia en el orden internacional en relación a la protección de glaciares, siendo única en una Amércia Latina históricamente expoliada en sus recursos naturales. No había sido un proyecto del oficialismo, pero fue la oportunidad más clara que le dio la historia al kirchnerismo para diferenciarse del menemismo que la impuso. No casualmente se conoce el veto de Cristina como el “veto Barrick Gold”, por la empresa canadiense que destruye el medio ambiente con su minería a cielo abierto donde utiliza impresionantes cantidades de cianuro y otros elementos de altísima contaminación ambiental largamente comprobada.

Pagina 12 y el periodismo trucho
No creo que en el noble oficio del periodismo se pueda establecer una categoría de “militante”. Me resulta un debate absurdo. Un periodista, por definición, es impulsado por la defensa de principios filosóficos, políticos, éticos. La acepción “militante” podría ser la de quien mediante prácticas periodísticas se calza una camiseta partidaria. Hoy, “periodista militante”, por absurdo que suene, es ser “periodista oficialista”. Es en definitiva una elección personal, respetable, de quien ejerce el oficio. Pero la categoría que no debe soslayarse es la ser un periodista honesto o un periodista trucho. Este debiera ser el debate.
Ayer, 12 de febrero, recibí en mi casilla de correo electrónico una gacetilla de prensa de la Unión de Asambleas Ciudadanas donde se denunciaba el “estado de sitio minero en Andalgalá”. Allí se afirma que “por estos días el pueblo de Andangalá se encuentra sitiado por una patota pro minera que controla los accesos a la ciudad para evitar el ingreso de personas que intentan unirse a la lucha de este pueblo en contra de la mega minería a cielo abierto”. El comunicado detalla que “hace cinco días esta patota pro minera, avalada por los gobiernos provincial y nacional, y financiada por Bajo la Alumbrera, entre otras empresas, actúa con total impunidad cortando los caminos hacia Andalgalá”.
Patotas fianciadas por el capital extranjero y avaladas por el gobierno, lo más parecido a los mecanismos de terrorismo de Estado que sufrimos con sus bandas parapoliciales.
La misma información llegó a los medios, pero Página 12 publicó su crónica mencionando a “la patota prominera financiada por La Alumbrera”, sin dar señales de la referencia al aval de los gobiernos provincial y nacional denunciados. Además inició la crónica con palabras Secretario de Medio Ambiente de la Nación, Juan José Mussi, quien con mucho coraje afirmó que “se debe exigir a las empresas que utilicen en la Argentina los mismos métodos que utilizan en sus países de orígenes”.
Como supongo que Mussi no es loco, concluyo que también nos trata de boludos ¿Quién debe exigir, el gobierno de la China o el que integra?
Tuvieron que repercutir en los medios nacionales estas protestas y sus violentas represiones para que se decidieran a hablar del tema. Mientras tanto nada dicen los funcionarios de la aplicación por parte de los jueces de la aberrante Ley Antiterrorista recientemente aprobada por el kirchnerismo y aplicada ya a los manifestantes anti megaminería.
El ejemplo que doy es pequeño, pero como muestra vale un botón. La lectura atenta y comparativa de diarios y sitios informativos revela que hay toda una metodología de la desinformación puesta en marcha por los medios oficialistas que, como ya advertimos en notas anteriores, no se diferencian de los medios del universo Clarín. Con precisas exepciones de ambos lados, son la misma mierda con distinto olor.
En el medio nosotros, los boludos históricos, los que creemos que el acceso al agua y la protección de sus fuentes naturales, la preservación del medio ambiente y el derecho a la información son derechos humanos que deben ser respetados por todos y tutelados por el Estado, gobierne quien gobierne.

Megaminería y derechos humanos en la era kirchnerista


Los derechos humanos que se atropellan hoy son el desafío de un gobierno amenazado por las consecuencias directas de sus propias políticas públicas. Los medios kirchneristas, igual de chotos que los del grupo Clarín.

La sensación que más bronca me ha dado siempre, como periodista, es cuando un gobernante cualquiera nos trata a todos de boludos. Prefiero discutir fuerte desde el antagonismo de los argumentos, y prefiero a un funcionario que defienda aquello que desde mis principios puedo considerar indefendible a uno que me quiera hacer creer que estamos de acuerdo en la cuestión de fondo, mientras la evidencia de sus acciones se empeñan en afirmar lo contrario.
Así sencillamente planteado podría resumirse el problema central de ubicación personal ante el poder que padecen tantos periodistas de frente a la estrategia de comunicación del kirchnerismo gobernante.
Es evidente que después de tantos años de impulsar las razones y apoyar los reclamos de las víctimas y de las organizaciones de derechos humanos para que se juzgue a todos los responsables de las atrocidades de la última dictadura ha sido lógico que el gobierno se ganara legítimamente un amplio consenso. Pero hubiese sido más razonable que, más allá de un concreto apoyo a una acción de gobierno, quienes se sienten periodistas no dejaran de serlo a partir de una coincidencia, por trascendente que esta fuese. Peor aún no considerar desde el análisis las circunstancias en que se desarrolla la acción de gobierno aplaudida (post crisis 2001, “que se vayan todos”), ni considerar la historia personal de los actores principales y las razones políiticas del momento. Se trata, en cualquier caso, de la importancia crucial del contexto en que se desarrolla una noticia, tal como sucede con el análisis de la historia. Por caso, enfrentar el poder militar durante los primeros años de la recuperación de la democracia, cuando los asesinos tenían aún las armas y el comando efectivo del aparato militar del Estado en su poder, no es lo mismo que hacerlo veinte años después, cuando ya son unos viejos chotos repudiados por la sociedad y la historia (Juicio a las Juntas Militares mediante) y sin conexión operativa con lo que queda de las fuerzas armadas en actividad. Y esto sin ingresar a considerar otros datos de la realidad incontrastables, como que cuando Carlos Menem indultó a los jerarcas militares como Videla y Massera, que cumplían condenas a cadena perpetua dictadas por la Justicia ordinaria, no se produjo ni un sólo comunicado de repudio por parte del entonces gobernador Néstor Kirchner, de quien si recordamos haber declarado públicamente a Menem como “el mejor Presidente de la historia”. Es importante destacar que aquellos indultos también incluyeron a la cúpula de Montoneros en proceso de juzgamiento por actos criminales cometidos bajo un gobierno democratico elegido en las urnas, y al asesino de Luciano Benjamín Menéndez, a pesar de que aún no había sido condenado, cosa que no prevé la figura del indulto, sólo legalmente posible a quienes cumplen condenas. Se indulta la pena impuesta por la Justicia, no un proceso judicial en marcha.
Otro dato incontrastable de la realidad que hace al contexto de la noticia es que no se conoce ni una sóla acción de Kirchner orientada a la defensa de presos políticos durante la dictadura. Tampoco partcipó de la Asamblea Permanente que en plena dictadura presentó denuncias de desaparición de personas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ya en democracia, tampoco participó ni él ni los legisladores nacionales de su grupo en la Conadep presidida por Ernesto Sábato, quienes registraron hasta el momento el único documento oficial de personas desaparecidas durante la cobarde represión militar, sentando las bases probatorias del juicio a las Juntas.
Ahora bien, el hecho de que no se haya tratado precisamente de un luchador por los derechos humanos no le quita el mérito a la acción política de impulsar los juicios. Sólo que impone o debiera imponer un límite a esta manía propagandística de querer transformarlo en una especie de héroe nacional. Y todo esto sin considerar otro dato de la realidad que es el siguiente. Cuando con el Pacto de Olivos entre Menem y Raúl Alfonsín se habilitó la reforma de la Constitución Nacional sucedieron allí varias cosas. Una, la más resonante, fue acortar el mandato presidencial único de seis años a la posibilidad de dos de cuatro años cada uno, reeleción mediante. No fue lo único que se modificó. En aquella reforma se incorporó a la Constitución el Pacto de San José de Costa Rica sobre derechos humanos al que había adherido el país. Al tener rango constitucional este Pacto se hizo de cumplimiento obligatorio. Y este cumplimiento no era compatible con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, claudicaciones del gobierno de Alfonsín luego de las asonadas militares de Semana Santa del 87. Los tiempos de la historia ya habían condenado estas leyes de impunidad, con fecha de vencimiento desde que se incorporaron a la Constitución.
Por la sensibilidad de los kirchneristas de buena fe, insisto, en no querer restar mérito al gobierno que en efecto las derogó quitándole de esta forma el escudo protector a los asesinos. Pero tener en claro el contexto de una noticia, por trascendente que esta fuere, nos lleva a mantener el equilibrio y la equidistancia que como periodistas debemos tener frente al poder.
Y es en mi opinión esta permanencia legítima del kirchnerismo lograda en las últimas elecciones democráticas las que le darán la verdadera dimensión a su propia génesis. El kirchnerismo sigue gobernando y ahora enfrenta sin posibilidad de hacerse el distraído los problemas con violaciones de derechos humanos actuales. Y en la cancha, como se sabe, se ven los pingos.

Cristina, con poca memoria, reclama el debateEn una de sus últimas apariciones, cuando felicitó a un “obrero” de la minería que en realidad resultó ser un dirigente político del oficialismo, la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner aseguró que sobre el tema “debemos darnos un debate”.
Es curiosa su afirmación. Yo creía que los debates se daban en el Congreso y no en teleconferencias armadas burdamente.
Con el Decreto 1.837 del año 2008 la misma Presidenta que en 2012 pide un debate serio por la megaminería vetó la Ley de Protección de los Glaciares que fue aprobada por unanimidad por el Senado de la Nación el 22 de octubre de aquél año ¿No lo habían debatido nuestros representantes?
La Ley creaba un Inventario Nacional de Glaciares, reconociendo su importancia como reservas hídricas; y enfatizaba la necesidad de su adecuada protección, control y monitoreo. Durante el breve tiempo de su vigencia fue considerada como una ley de vanguardia en el orden internacional en relación a la protección de glaciares, siendo única en una Amércia Latina históricamente expoliada en sus recursos naturales. No había sido un proyecto del oficialismo, pero fue la oportunidad más clara que le dio la historia al kirchnerismo para diferenciarse del menemismo que la impuso. No casualmente se conoce el veto de Cristina como el “veto Barrick Gold”, por la empresa canadiense que destruye el medio ambiente con su minería a cielo abierto donde utiliza impresionantes cantidades de cianuro y otros elementos de altísima contaminación ambiental largamente comprobada.

Pagina 12 y el periodismo trucho
No creo que en el noble oficio del periodismo se pueda establecer una categoría de “militante”. Me resulta un debate absurdo. Un periodista, por definición, es impulsado por la defensa de principios filosóficos, políticos, éticos. La acepción “militante” podría ser la de quien mediante prácticas periodísticas se calza una camiseta partidaria. Hoy, “periodista militante”, por absurdo que suene, es ser “periodista oficialista”. Es en definitiva una elección personal, respetable, de quien ejerce el oficio. Pero la categoría que no debe soslayarse es la ser un periodista honesto o un periodista trucho. Este debiera ser el debate.
Ayer, 12 de febrero, recibí en mi casilla de correo electrónico una gacetilla de prensa de la Unión de Asambleas Ciudadanas donde se denunciaba el “estado de sitio minero en Andalgalá”. Allí se afirma que “por estos días el pueblo de Andangalá se encuentra sitiado por una patota pro minera que controla los accesos a la ciudad para evitar el ingreso de personas que intentan unirse a la lucha de este pueblo en contra de la mega minería a cielo abierto”. El comunicado detalla que “hace cinco días esta patota pro minera, avalada por los gobiernos provincial y nacional, y financiada por Bajo la Alumbrera, entre otras empresas, actúa con total impunidad cortando los caminos hacia Andalgalá”.
Patotas fianciadas por el capital extranjero y avaladas por el gobierno, lo más parecido a los mecanismos de terrorismo de Estado que sufrimos con sus bandas parapoliciales.
La misma información llegó a los medios, pero Página 12 publicó su crónica mencionando a “la patota prominera financiada por La Alumbrera”, sin dar señales de la referencia al aval de los gobiernos provincial y nacional denunciados. Además inició la crónica con palabras Secretario de Medio Ambiente de la Nación, Juan José Mussi, quien con mucho coraje afirmó que “se debe exigir a las empresas que utilicen en la Argentina los mismos métodos que utilizan en sus países de orígenes”.
Como supongo que Mussi no es loco, concluyo que también nos trata de boludos ¿Quién debe exigir, el gobierno de la China o el que integra?
Tuvieron que repercutir en los medios nacionales estas protestas y sus violentas represiones para que se decidieran a hablar del tema. Mientras tanto nada dicen los funcionarios de la aplicación por parte de los jueces de la aberrante Ley Antiterrorista recientemente aprobada por el kirchnerismo y aplicada ya a los manifestantes anti megaminería.
El ejemplo que doy es pequeño, pero como muestra vale un botón. La lectura atenta y comparativa de diarios y sitios informativos revela que hay toda una metodología de la desinformación puesta en marcha por los medios oficialistas que, como ya advertimos en notas anteriores, no se diferencian de los medios del universo Clarín. Con precisas exepciones de ambos lados, son la misma mierda con distinto olor.
En el medio nosotros, los boludos históricos, los que creemos que el acceso al agua y la protección de sus fuentes naturales, la preservación del medio ambiente y el derecho a la información son derechos humanos que deben ser respetados por todos y tutelados por el Estado, gobierne quien gobierne.

jueves, 26 de enero de 2012

Cristina y el eterno retorno de la sanata política


Con un discurso de formas conchetas y argumentos incongruentes la Presidenta se refirió al caso de los allanamientos de las poderosas agencias calificadoras de riesgo económico que se realizan por estos días en Italia.

(ver video el video Aqui)

"Estaba mirando el allanamiento que se hizo en Italia a la consultora Fitch. Moreno es un príncipe al lado de los italianos. Y además no le pueden echar la culpa a Berlusconi. Imaginen Echegaray entrando a las consultoras... quedaría feito. No vi ningún editorial sobre ese tema".
Estas fueron parte de las declaraciones de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner al reasumir sus funciones luego del intervento quirúrgico durante el cual, por fortuna, se descartó la presencia de células cancerígenas en su cuerpo.
Y desde aquí, desde esta Italia atravesada por la crisis y en pleno post berlusconismo sus afirmaciones resultan, al menos, curiosas y desinformadas no sólo del caso judicial en marcha, sino de elementales reglas de funcionamiento institucional. Vamos por parte.

La corrupción política y la Justicia
Desde que llegué aquí hace ya un año y medio no me han dejado de sorprender dos tipos de noticias constantes que aparecen en los medios. Unas son la enorme cantidad de casos de corrupción en la que se encuentran involucrados los funcionarios políticos y sus amigos del poder, tanto de la centro derecha como de la centro izquierda. Las otras son la gigantesca cantidad de casos judiciales en marcha y de ex poderosos tras las rejas. Aquí la Justicia funciona de un modo independiente del poder político, y esto se nota.
Como ejemplo cito dos casos que serían inimaginables para la Argentina. Aquí en la Región del Abruzzo, equivalente a una Provincia nuestra, el entonces Gobernador Ottaviano Del Turco fue detenido en su propio despacho por un flagrante caso de corrupción con la salud pública, mientras ejercía plenamente sus poderes constiitucionales. Por un caso de favoritismo en la contratación de servicios a privados fue detenido Luciano D’Alfonso, también en su propio despacho, intendente de la ciudad de Pescara, la capital de la Región. Para darnos una idea es como si en Córdoba una comisión policial fuera a detener hoy a José Manuel de la Sota (o a Eduardo Angeloz años atrás) en el pleno ejercicio de sus mandatos. O que ahora fueran diez policías con orden judicial a sacar de su despacho a Mauricio Macri en Buenos Aires. Inverosímiles acontecimientos porque en nuestro país es, por el momento, inimaginable una justicia independiente del poder político a este grado. Pero para no caer en confusiones y tentarse a pensar que esto ocurre a niveles inferiores de la política en Italia, basta recordar las decenas de veces que por causas diversas el ex Premier Silvio Berlusconi ha debido comparecer ante los tribunales durante el pleno ejercicio de su mandato, recordando que no sólo era el jefe del Gobierno sino el italiano más rico del país. Pocas semanas antes de dejar la presidencia Berlusconi fue sentenciado a pagar 500 millones de euros al Director del diario La Repubblica, acérrimo opositor a su Gobierno, con quien mantenía un litigio por haberse apropiado ilegalmente de una de sus empresas periodistica años atrás. Era la última instancia judicial, así que además de la condena millonaria el juez le ordenó al Presidente en funciones pagar en efectivo en un plazo máximo de diez días. Berlusconi despotricó otra vez contra “los jueces comunistas”, pero un día antes de que venciera el plazo hizo efectivo el pago.
Así que Italia desborda corrupción en su clase política, y esto sin entrar a considerar la cuestión de las mafias. Pero en ambos frentes la Justicia actúa con contundencia y una independencia admirable. “La legge è uguale per tutti”, se lee como lema insignia en cada sede judicial. Y “tutti” son todos, no todos menos los que están en el poder circunstancialmente.
Nuestros políticos han aprendido de los italianos sus peores características. Pero en Italia funciona, mal que le pese a muchos, una República que hace de la división de poderes una religión que la salva a su sociedad de la impunidad total y del discurso único siempre estimulado por los gobernantes. Aquí, más allá de la prensa que también denuncia, existen los jueces que investigan y condenan.

Feitos y prolijitos
Las groseras imprecisiones de Cristina hablando de un caso ocurrido en otro país demuestran el alto grado de sanata política que al máximo nivel gubernamental tenemos en Argentina y revelan la lógica de poder que nos gobierna desde hace décadas. Dijo que habían allanado “a una de las cuatro caificadoras más grande del mundo”, y al querer nombrarlas sólo nombró a tres, como son de hecho, dos estadounidenses y una francesa. “Y la cuarta, ehh, cuál es?... a Moody’s”, repitió una de las tres nombradas anteriormente por ella.
Y además no le pueden echar la culpa a Berlusconi, porque Berlusconi no está. Los que hicieron el allanamiento fueron los prolijitos del Fondo Monetario, todo el Gobierno técnico italiano”, afirmó suelta de cuerpo Cristina, donde su tono de voz y sus palabras conchetas suenan a las de Susana Gimenez, incluso por la inconsistencia de sus argumentos en este caso. No fue Berlusconi ni el Gobierno técnico de Mario Monti los que allanaron a la agencia calificadora. Fue la Justicia, pero ese dato no le resulta lógico a nuestra presidenta. Ella no puede imaginar un funcionamiento así de fuerte, independiente y poderoso de un fiscal cualquiera que actúa para hacer respetar la ley, caiga quien caiga.
Y para seguir la estructura de un discurso político mediocre y berreta que pone todo en blanco o negro, buenos y malos, ellos o nosotros, kirchneristas o golpistas, irónicamente se refirió a “prolijitos” ellos y “feitos” nosotros: “Imaginen Echegaray (jefe de la Afip) entrando a las consultoras... quedaría feito", observó Cristina en su discurso. Y no sé si quedaría “feito” pero por cierto podemos decir que sería, así planteado, un claro abuso de poder. Aquí no fue un funcionario político el que llegó a las oficinas de las consultoras más grandes del planeta, Standard&Poor’s, Moody’s y Fitch, sino la Procura della Repubblica (fiscalía federal) de la ciudad de Trani luego de una investigación realizada a partir de una denuncia de la federación de consumidores (Federconsumatori). En el desarrollo de esta investigación fueron tomados los testimonios de Mario Draghi, actual Presidente de la Banca Europea y uno de los cinco hombres más poderosos del planeta; el ex premier Romano Prodi y el entonces ministro de Economía del Gobierno Berlusconi, Giulio Tremonti. Luego de su investigación el Fiscal consideró que estas consultoras económicas cometieron el delito de “abuso de información privilegiada” y de “manipulación del mercado”. Además de investigar la difusión de un documento económico que la Procura consideró “infundado e imprudente” en el cual se anunciaba que el sistema bancario italiano se encontraba en un riesgo similar al de Grecia. Se considera en la Procura que toda esta información hizo crolar el valor de los títulos italianos favoreciendo la especulación.
Las oficinas fueron allanadas con ordenes judiciales fundadas por el fiscal Michele Ruggiero. La causa recién comienza, pero es sustancial destacar que estas agencias, tan cuestionadas por ser quienes por un lado califican el riesgo país pero por el otro tienen intereses económicos ramificados que se benefician con la especulación internacional con tíulos de deudas cuyos valores suben o caen en base a sus propios informes, serán por primera vez llevadas a juicio.
Quiero decir con esto que la denuncia pública es importante. Pero esa es, en todo caso, tarea de la prensa. La política no hace su tarea real si sólo la denuncia en los discursos. Argentina pudo haber denunciado a estas agencias callificadoras de riesgo en los tribunales por el caso de la deuda externa, y buscar de ese modo clarificar cuál parte de deuda era real y cuál parte de una defraudación derivada de la especulación financiera internacional. Pero se optó por sólo denunciar desde la tribuna, y pagar al FMI de contado hasta el último centavo. También se denuncia “al mundo financiero” en los discursos, mientras no aparece una ley que grave impositivamente estas transacciones especulativas. Esto si que es “feito”.
Con un discurso de formas conchetas y argumentos incongruentes la Presidenta se refirió al caso de los allanamientos de las poderosas agencias calificadoras de riesgo económico que se realizan por estos días en Italia.


"Estaba mirando el allanamiento que se hizo en Italia a la consultora Fitch. Moreno es un príncipe al lado de los italianos. Y además no le pueden echar la culpa a Berlusconi. Imaginen Echegaray entrando a las consultoras... quedaría feito. No vi ningún editorial sobre ese tema".
Estas fueron parte de las declaraciones de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner al reasumir sus funciones luego del intervento quirúrgico durante el cual, por fortuna, se descartó la presencia de células cancerígenas en su cuerpo.
Y desde aquí, desde esta Italia atravesada por la crisis y en pleno post berlusconismo sus afirmaciones resultan, al menos, curiosas y desinformadas no sólo del caso judicial en marcha, sino de elementales reglas de funcionamiento institucional. Vamos por parte.

La corrupción política y la Justicia
Desde que llegué aquí hace ya un año y medio no me han dejado de sorprender dos tipos de noticias constantes que aparecen en los medios. Unas son la enorme cantidad de casos de corrupción en la que se encuentran involucrados los funcionarios políticos y sus amigos del poder, tanto de la centro derecha como de la centro izquierda. Las otras son la gigantesca cantidad de casos judiciales en marcha y de ex poderosos tras las rejas. Aquí la Justicia funciona de un modo independiente del poder político, y esto se nota.
Como ejemplo cito dos casos que serían inimaginables para la Argentina. Aquí en la Región del Abruzzo, equivalente a una Provincia nuestra, el entonces Gobernador Ottaviano Del Turco fue detenido en su propio despacho por un flagrante caso de corrupción con la salud pública, mientras ejercía plenamente sus poderes constiitucionales. Por un caso de favoritismo en la contratación de servicios a privados fue detenido Luciano D’Alfonso, también en su propio despacho, intendente de la ciudad de Pescara, la capital de la Región. Para darnos una idea es como si en Córdoba una comisión policial fuera a detener hoy a José Manuel de la Sota (o a Eduardo Angeloz años atrás) en el pleno ejercicio de sus mandatos. O que ahora fueran diez policías con orden judicial a sacar de su despacho a Mauricio Macri en Buenos Aires. Inverosímiles acontecimientos porque en nuestro país es, por el momento, inimaginable una justicia independiente del poder político a este grado. Pero para no caer en confusiones y tentarse a pensar que esto ocurre a niveles inferiores de la política en Italia, basta recordar las decenas de veces que por causas diversas el ex Premier Silvio Berlusconi ha debido comparecer ante los tribunales durante el pleno ejercicio de su mandato, recordando que no sólo era el jefe del Gobierno sino el italiano más rico del país. Pocas semanas antes de dejar la presidencia Berlusconi fue sentenciado a pagar 500 millones de euros al Director del diario La Reppublica, acérrimo opositor a su Gobierno, con quien mantenía un litigio por haberse apropiado ilegalmente de una de sus empresas periodistica años atrás. Era la última instancia judicial, así que además de la condena millonaria el juez le ordenó al Presidente en funciones pagar en efectivo en un plazo máximo de diez días. Berlusconi despotricó otra vez contra “los jueces comunistas”, pero un día antes de que venciera el plazo hizo efectivo el pago.
Así que Italia desborda corrupción en su clase política, y esto sin entrar a considerar la cuestión de las mafias. Pero en ambos frentes la Justicia actúa con contundencia y una independencia admirable. “La legge è uguale per tutti”, se lee como lema insignia en cada sede judicial. Y “tutti” son todos, no todos menos los que están en el poder circunstancialmente.
Nuestros políticos han aprendido de los italianos sus peores características. Pero en Italia funciona, mal que le pese a muchos, una República que hace de la división de poderes una religión que la salva a su sociedad de la impunidad total y del discurso único siempre estimulado por los gobernantes. Aquí, más allá de la prensa que también denuncia, existen los jueces que investigan y condenan.

Feitos y prolijitos
Las groseras imprecisiones de Cristina hablando de un caso ocurrido en otro país demuestran el alto grado de sanata política que al máximo nivel gubernamental tenemos en Argentina y revelan la lógica de poder que nos gobierna desde hace décadas. Dijo que habían allanado “a una de las cuatro caificadoras más grande del mundo”, y al querer nombrarlas sólo nombró a tres, como son de hecho, dos estadounidenses y una francesa. “Y la cuarta, ehh, cuál es?... a Moody’s”, repitió una de las tres nombradas anteriormente por ella.
“Y además no le pueden echar la culpa a Berlusconi, porque Berlusconi no está. Los que hicieron el allanamiento fueron los prolijitos del Fondo Monetario, todo el Gobierno técnico italiano”, afirmó suelta de cuerpo Cristina, donde su tono de voz y sus palabras conchetas suenan a las de Susana Gimenez, incluso por la inconsistencia de sus argumentos en este caso. No fue Berlusconi ni el Gobierno técnico de Mario Monti los que allanaron a la agencia calificadora. Fue la Justicia, pero ese dato no le resulta lógico a nuestra presidenta. Ella no puede imaginar un funcionamiento así de fuerte, independiente y poderoso de un fiscal cualquiera que actúa para hacer respetar la ley, caiga quien caiga.
Y para seguir la estructura de un discurso político mediocre y berreta que pone todo en blanco o negro, buenos y malos, ellos o nosotros, kirchneristas o golpistas, irónicamente se refirió a “prolijitos” ellos y “feitos” nosotros: “Imaginen Echegaray (jefe de la Afip) entrando a las consultoras... quedaría feito", observó Cristina en su discurso. Y no sé si quedaría “feito” pero por cierto podemos decir que sería, así planteado, un claro abuso de poder. Aquí no fue un funcionario político el que llegó a las oficinas de las consultoras más grandes del planeta, Standard&Poor’s, Moody’s y Fitch, sino la Procura della Repubblica (fiscalía federal) de la ciudad de Trani luego de una investigación realizada a partir de una denuncia de la federación de consumidores (Federconsumatori). En el desarrollo de esta investigación fueron tomados los testimonios de Mario Draghi, actual Presidente de la Banca Europea y uno de los cinco hombres más poderosos del planeta; el ex premier Romano Prodi y el entonces ministro de Economía del Gobierno Berlusconi, Giulio Tremonti. Luego de su investigación el Fiscal consideró que estas consultoras económicas cometieron el delito de “abuso de información privilegiada” y de “manipulación del mercado”. Además de investigar la difusión de un documento económico que la Procura consideró “infundado e imprudente” en el cual se anunciaba que el sistema bancario italiano se encontraba en un riesgo similar al de Grecia. Se considera en la Procura que toda esta información hizo crolar el valor de los títulos italianos favoreciendo la especulación.
Las oficinas fueron allanadas con ordenes judiciales fundadas por el fiscal Michele Ruggiero. La causa recién comienza, pero es sustancial destacar que estas agencias, tan cuestionadas por ser quienes por un lado califican el riesgo país pero por el otro tienen intereses económicos ramificados que se benefician con la especulación internacional con tíulos de deudas cuyos valores suben o caen en base a sus propios informes, serán por primera vez llevadas a juicio.
Quiero decir con esto que la denuncia pública es importante. Pero esa es, en todo caso, tarea de la prensa. La política no hace su tarea real si sólo la denuncia en los discursos. Argentina pudo haber denunciado a estas agencias callificadoras de riesgo en los tribunales por el caso de la deuda externa, y buscar de ese modo clarificar cuál parte de deuda era real y cuál parte de una defraudación derivada de la especulación financiera internacional. Pero se optó por sólo denunciar desde la tribuna, y pagar al FMI de contado hasta el último centavo. También se denuncia “al mundo financiero” en los discursos, mientras no aparece una ley que grave impositivamente estas transacciones especulativas. Esto si que es “feito”.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Mega basural en Pampa de Olaen: El peligro de interpretar sólo el pasado


El negocio del Mega Basural en Pampa de Olaen y su previsible desastre ambiental sólo podrá ser frenado con la masiva participación ciudadana de todas las comunidades de Punilla.

Eduardo “Cacho” Arduh fue el candidato ganador de las recientes elecciones en La Falda con una victoria aplastante sobre la representación del presente pasado encarnado en la locuaz figura del Gran Pez Marcos Sestopal, y del presente futuro del mismo proyecto político en la figura más canchera y profesional fashion de Daniel Buonamico. Y venció las elecciones contra toda una fuerza política que se obstinó con La Falda de un modo particular y con gastos de campaña millonarios. Y que en esa obstinación produjo Camino del Cuadrado, Hotel Edén, nueva Avenida Edén, Fiestas del Tango con chequera generosa y tantas cosas en principio positivas, que prometen otras cosas positivas, como el desarrollo que le espera ahora a las ciudades del centro del Valle de Punilla, donde decenas de personas vinculadas directa o indirectamente al poder político bipartidario se han ido haciendo de preciosas tierras y las mejores propiedades.
El viejo Partido Radical, con la generación nacida al calor de la Primavera alfonsinista y la recuperación de la democracia en los primeros años ochenta que bien representa Ardúh, fue el cotenedor político faldense capáz de interpretar ahora los nuevos aires de participación ciudadana. Y fue esa participación ciudadana lo que en verdad desbordó los engañosos diques de contención del aparato político del oficialismo faldense y sus sponsors provinciales con Carlos Caserio a la cabeza.
Y venció en las urnas la alternativa a toda esa maquinaria de Poder porque fue capaz de representarla, porque dio señales claras de apoyo a una diversidad de expresiones vecinales nuevas, autoconvocados, ONGs, asociaciones civiles y populares de todo tipo, que cada vez tienen más repercusión política porque cada vez participa más gente. De gente común y corriente que pone horas de su semana en estudiar cuestiones comunes, problemas y posibles soluciones a temas tan variados y esenciales como el agua, el patrimonio público, el Ambato, el Gas a Precio Justo, la Minería, el tratamiento de los residuos y los que defienden la flora y la fauna, la educación, la salúd, y cosí via.
Ardúh no ganó las elecciones porque representara a un Partido convincente para la opinión púbica. Sabemos bien que era un problema la presencia de Oscar Aguad más que un aporte cada vez que venía a querer sumarse a los logros políticos locales. Y recordamos bien que la máxima figura radical en funciones durante este largo reinado peronista es Mario Decara, a quien se lo llamará por teléfono para alguna gestión pero nunca para la foto.
Ardúh tuvo una aplastante diferencia de votos a su favor porque con sus gestos políticos, sus discursos y compromisos públicos dio claras señales de estar junto a los Vecinos Despiertos y Autoconvocados de la ciudad. Ganó porque precisamente venció allí, en ese conglomerado heterogéneo de personas unidas por el invisible hilo de la participación ciudadana en cualquier frente donde un derecho o bien público se vea amenazado. Toda esa masa crítica de vecinos sin unidad política partidaria son quienes, a la hora de la verdad, deciden la suerte política de una ciudad. Y no son sólo sus votos, sino los temas que llevan a la conciencia ciudadana.
No se trata de un fenómeno social reciente. Mucho antes del nacimiento del kirchnerismo, ya en las antípodas de la crisis del 2001, en todo el país, la movilidad ciudadana se hizo presente como actor social determinante desde el piquete en la ruta o la asamblea en la biblioteca del barrio.
Lo curioso es que este proceso que lleva una década de visibilidad no sea aún interpretado por quienes son llamados periódicamente a gobernar una ciudad cualquiera.

Vecinos Despiertos y Autoconvocados por el basural
Por todo lo expuesto, rechazamos el plan de instalación de este basural (en Pampa de Olaen), alertamos a la población y convocamos a todas las comunidades para impedir este desastre”.
Así concluye, categórico, el comunicado de entidades que se oponen a este emprendimiento en el que está empeñado, desde años, el Gobierno de Córdoba y decenas de municipios. Los argumentos centrales se pueden leer en las páginas de esta edición.
Pero ¿Quiénes sostienen semejante advertencia: “Convocamos a las comunidades a impedir este desastre”? ¿Son cuatro o cinco personas que tienen un terreno junto al proyectado basural? ¿Dos o tres locos sueltos, alarmistas, tira bombas?
El contundente llamado de atención fue firmado por 19 instituciones representativas de Punilla. Y a la cabeza, el Consejo de la Ciudad de La Falda, que representa a tantas otras en conjunto. Junto al Consejo de la Ciudad firmaron: Fundación UnaVida - La Falda, Vecinos Autoconvocados de Punilla, Productores de la Pampa de Oláen, Arrendatarios de la Pampa de Oláen, Vecinos Barrio Santa Rosa – La Falda, Vecinos Barrio Parque Jardín – La Falda, Casagrande Despierta, La Cumbre Despierta, Vecinos Autoconvocados San Esteban y Los Cocos, Vecinos Molinari, Ongamira Despierta, Villa Giardino Despierta, Vecinos Huerta Grande, Vecinos Autoconvocados Cosquín Despierta, Vecinos Tanti, Vecinos San Esteban, Mesa de Derechos Humanos de Cosquín, PROHUERTA Punilla.
¿Quiénes son todos estos Vecinos Despiertos y Autoconvocados? Las declaraciones del Intendente Ardúh en Ecos de Punilla de la semana pasada asombran. Para él sólo se oponen “los ambientalistas”. Dicho así, otra vez, pareciera que se trata de cuatro o cinco desquiciados. Luego leo el comunicado de esta semana, y todos los desquiciados ambientalistas que lo firman.
Sin dudas la solución al tratamiento de residuos urbanos no es facil para ninguna ciudad del planeta. Tan cierto como que existen muchos ejemplos positivos que ya desarrollaremos. Pero tampoco quedan dudas que la cerrada defensa de este mecanismo de mega basural es nada menos que la defensa de un negocio empresarial millonario, por los montos y los años de explotación. Y aquí, de lo que se trata, es de que Ardúh, y todos los otros intendentes de Punilla, hagan un buen negocio para los vecinos de las comunidades que gobiernan, y para nadie más.
Si los gobiernos municipales de Punilla se doblegan ante esta aberración del oscuro negocio de la política, lo único que espero es que decenas y decenas de entidades, cientos y miles de vecinos se movilicen con la fuerza de un huracán a pelear por la causa e impedir este desastre colosal para nuestro ambiente, nuestra propia casa.
Si los intendentes no representan los intereses comunes de los vecinos, entonces que se vayan todos.

martes, 4 de octubre de 2011

El Intendente en su laberinto


Arduh debe denunciar ante la Justicia y reclamar a ex funcionarios la devolución de los dineros que faltan
Las denuncias públicas sobre el saqueo en el Gobierno del Gran Pez causan conmoción por el salvajismo con que actuaron. Pero de nada servirá si sólo se quedan en eso.


Marcos Sestopal está contento de haber transformado La Falda. Y no debe ser para menos. Transformó su vida en la de un nuevo millonario. Daniel Buonamico, que no para de recibir herencias, proyecta una casa de 250 metros cuadrados. Un genio, después de 12 años como funcionario público, y todo lo que ha podido ahorrar. No son los únicos dos visibles ejemplos de exponenciales crecimientos económicos personales durante y luego del paso por la administración municipal del Gran Pez Sestopal en la Falda. Pero son tal vez los ejemplos más aberrantes de una factoría que incluyó, además, a los Amigos del Poder, beneficiados con cientos de negocios públicos donde no hubo licitaciones, concursos de precios ni control real de los dineros públicos a pesar de las verborrágicas justificaciones que siempre dio, durante doce años consecutivo como Secretario de Hacienda, Jorge Pafundo, a quien se le acaba de caer la careta de modo contundente ahora que sabemos que se autoprescribía deuda municipal por impuestos. Una vergüenza y un posible delito de abuso de poder.
Sin referir a las decenas de denuncias públicas que casi en soledad hizo Ecos de Punilla en todos estos años mientras el canal TDC miró para otro lado y defendió contra toda evidencia periodística la gestión Sestopal, quien generoso le daba exclusivas pautas de publicidad, este descontrol queda demostrado en las primeras observaciones cercanas a la real administración que el equipo del intendente Eduardo Arduh acaba de hacer, y difundir.

Las denuncias públicas del Intendente Arduh
Algunos ejemplos de aparente delitos informados por Arduh resultan contundentes demostraciones.
Caso uno: Dijo, por ejemplo que “...el municipio estaba gastando hasta agosto entre 110 y 120 mil pesos mensuales en combustible, lo que hace un promedio de 25 a 30 mil pesos semanales, nosotros en la primera semana gastamos ocho mil”. Aquí hay dos posibilidades, o no se hizo nada durante una semana desde el Municipio, o antes se robaban la diferencia. Si no se prestó un sólo servicio los 30 mil pesos semanales ahora consumidos son tantísimos. Pero si 8 mil pesos en conbustible son suficientes, la diferencia es de 17 mil pesos a la semana, 68 mil pesos por mes. 816 mil pesos al año. En ocho años de Gestió Sestopal sumaron $ 6.528.000. O sea que sólo en conbustible injustificado falta la totalidad del costo de la primera mancha de la obra del gas.
Caso dos: Arduh señaló que el 90 % de la deuda, que estableció en nueve millones (Pafundo había asegurado que era de cuatro millones), es de poveedores, no por la obra de gas ni por la remodelación de la Av. Edén. Y aclaró que “...tampoco estamos muy convencidos de la legitimidad de esa deuda... porque me llegan proveedores con fotocopias de facturas que están firmadas por empleados municipales, esto no tiene ningún sentido, se va a verificar, en el último de los casos, tratando de no perjudicar a nadie que haya actuado de buena fe...”. En este caso suena comprensivo cuando dice que el límite de la revisión de las facturas que se reclaman, en tanto no sean legales, sea el de no perjudicar a ningún proveedor que “haya actuado en buena fe”. Suena comprensivo, aunque no debiera serlo en este caso. Arduh sabe cómo durante años se benefició a un notable grupo de proveedores. Y a estas alturas debe sospechar con fuerza la existencia de mecanismos orientados al favoritismo y sus eventuales, posibles retornos. Con los datos que ya conoce y difunde el Intendente no debiera cancelar ningún crédito reclamado al Municipio si no se cuenta con el ciento por ciento de la documentación legal y administrativa para hacerlo. Simplemente no hay que pagarlas en ese caso. No está obligado a hacerlo, ni tiene el derecho de pagar lo que no corresponde con dineros públicos que debe administrar correctamente y en beneficio de la ciudad.
Caso tres: Denunció el Intendente, por ejemplo, la existencia de un contrato con “un abogado al que se le paga $ 4.700 mensuales y no se lo conoce, no ha venido nunca al Municipio, es un contrato por servicios jurídicos y nosotros no hemos encontrado ninguna tarea que haya hecho este abogado”. Luego dijo: “Esa deuda (general del Municipio) se va a engrosar porque hay que pagar estos contratos, porque son legales, no legítimos desde mi punto de vista”.
¿Pagar estos contratos? ¿Por qué debe pagar el Intendente con dinero público lo que aparece como una estafa? Si no hay contraprestación, y no existe prueba en contrario, en lugar de pagar habría que denunciar ante la Justicia el contrato, al abogado y a quien le pagó. Y no sólo penalmente, por el posible delito. También se debe reclamar al abogado la devolución de lo cobrado hasta la fecha. Un contrato no es un mandamiento divino que se debe cumplir a rajatabla.
Caso cuatro: “Nuestra principal sorpresa en Turismo fue no encontrar ninguna documentación del Festival de Tango, no hay contratos, nada, había carpetas que estaban vacías o sólo con folletos. Así, también, la documentación que debería estar en las computadoras, había una sola computadora que tenía algo de información, el resto estaba vacío, no hay estadísticas, no hay modelos de carta, nada”.O sea que Buonamico, como aseguramos tantas veces y a pesar de sus costantes dementidas, nunca hizo una rendición de cuenta sobre los millonarios gastos del Tango, donde se pagaban, entre otras cosas, los cachets artísticos más caros de la Argentina. Ya con esta ausencia de rendiciones de cuentas obligatorias se debe recurrir a la Justicia contra Buonamico. Y otra vez no sólo penalmente, sino en reclamo de los dineros que falten y no se encuentren legalmente justificados.

La auditoría es una necesidad urgente
Los casos detallados son apenas algunos de los hasta ahora concidos y denunciados públicamente por Arduh. El punto es que con la denuncia pública no vamos a ninguna parte. Se corre el riesgo de sólo encolerizar a los ciudadanos y ganar así tiempo político para la nueva gestión, para quedar otra vez en la nada. Quiero decir que valoro tantísimo esta primera reacción del nuevo Gobierno. Pero si no se va a fondo con esto, quedará en claro que los corruptos en el peor de los casos pueden perder una elección para gozar después de por vida con el producto de lo robado. Si Arduh se queda en la denuncia pública se consagrará la impunidad, y así como ahora es valorable su accionar, quedará luego salpicado por la complicidad.
Tal vez producto de su inexperiencia, tal vez abrumado por la multiplicación de hechos aberrantes, el Intendente aseguró que llevaría estas denuncias a la Fiscalía de Estado, y que informaría al Ministerio de Gobierno de Córdoba para que tome cartas en el asunto. Pero resulta que la Fiscalía de Estado no tiene competencia en este caso Municipal. Y que llevarle los casos al Ministro Carlos Caserio es como denunciar a Drácula ante el dueño real de su castillo en Transilvania.
Ninguna de las dos cosas tiene sentido, si se trata de buscar reparación ante posibles ilícitos. La única salida es ya presentar todas las denuncias penales y sus correspondientes acciones civiles de los casos que así lo ameritan. Y encargar, sin perder un minuto más, una auditoría externa que concluya no sólo en determinar el monto real de la deuda, sino en recabar toda prueba de posible delito.

La Fiscal Hillman sólo mira TDC

Con las denuncias públicas del Intendente Arduh, la Fiscal Alejandra Hillman de Cosquín ya debería haber iniciado una investigación de oficio al menos contra Sestopal, Buonamico y Pafundo. Pero parece que se sigue informando sólo por TDC.
Es claro que se trata de una Fiscal que ni aún con las varias denuncias presentadas en su despacho contra funcionarios públicos jamás ordenó una medida de investigación. Los ejemplos sobran. Así que no es para tener mucha esperanza en su tarea. Pero eso no impide al Municipio realizar las denuncias, conformarse en parte querellante, exigirle acción y eventualmente recusarla si no actúa. Y debe ir el Gobierno por la Justicia Penal y por la acción civil. Si efectivamente robaron, que la devuelvan aunque sea en propiedades para futuro uso municipal.
El gobierno que encabeza Eduardo Arduh tiene una oportunidad histórica. Sus próximos pasos en este sentido serán claves para saber si habla en serio o sólo busca tiempo político frente al saqueo de las arcas municipales que hizo el Gran Pez y su equipo de Gobierno.

miércoles, 8 de junio de 2011

Seguimos esperando el periodismo


7 de junio de 2011, Día del Periodista en la era Kirchnerista

Sandra Russo, panelista de 678, el clásico kirchnerista de la TV estatal, lo admitió abiertamente ante las claras argumentaciones de la pensadora y ensayista Beatriz Sarlo. Dijo Russo: “En estos informes ‘picaditos’ (con los que suelen atacar a quienes no acuerdan con el Gobierno Nacional), no se cambia el sentido de lo que la gente dice. Pueden ser recortados, pueden ser picados, pueden no tener las fechas (de cada testimonio emitido en un informe). Se pueden aceptar las críticas, pero están hechos con buena leche”.
Sarlo había sostenido que los informes de 678 no se podían considerar periodísticos porque no se respetaban las leyes elementales del periodismo. Se descontextualiza y se repite, afirmó. “Eso es lo que hace TN”, del Grupo Clarín, dijo la Russo.
Quienes estamos en el oficio del periodismo sabemos desde hace décadas que eso es lo que hacen los medios de espíritu monopólico. Y por esa razón han sido tan criticados desde el propio periodismo. Centenares, miles de informes periodísticos dieron cuenta del abusivo avance del Grupo Clarín y sus prácticas comerciales monopólicas, que aún siguen bien vigentes, como sucede con La Voz del Interior en Córdoba, cuyos encargados comerciales te sugieren no pautar en medios que pueden ser competencia con la velada amenaza de desaparecer de los espacios publicitarios que dominan, y que incluyen Canal 12 y Radio Mitre, entre otros.
En este sentido, es justo decir que no fue el Grupo Clarín el que inició esta delesnable práctica comercial en la prensa de Córdoba. Antes de comprar La Voz a principios de los noventa, el matutino comandado por la familia Remonda ya había colaborado a la caída de varios intentos periodísticos no sólo con este tipo de práctica monopólica, sino también con acuerdos de silencio con diferentes gobiernos de turno a cambio de pauta oficial y asistencia crediticia. Por dar un ejemplo, nos enteramos que faltaban 800 millones de dólares del ex Banco Social sólo tras el derrumbe de la Isla angelocista. Antes de la debacle, una Redacción impresionante en cantidad de periodistas y medios económicos a su disposición jamás nos hizo sospechar de semejante desfalco.
Quiero decir que La Voz del Interior ya había abandonado el preriodismo por los negocios antes de la llegada del Grupo Clarín a Córdoba, que vino a profundizar el modelo, haciéndolo más salvaje aún. Y como muestra de esa continuidad ahí tenemos antes como Jefe de Redacción y ahora en la Dirección periodística a Carlos Jornet, bajo cuya guía de casi dos décadas el gran diario de Córdoba no generó ninguna situación comprometedora, seria, por la publicación de alguna noticia, a ningún poder establecido, político o económico de mediana embergadura. De hecho, se trata de un diario cuya repartición comercial es enorme, mientras no tiene, a pesar de los recursos con que cuenta, ni un sólo equipo de investigación periodística, que sigue siendo el género distintivo de la prensa gráfica cuando ésta no abandona su sentido periodístico.
Así que al menos muchos de quienes estamos en este oficio sabíamos, denunciamos, e intentamos con mayor o menor suerte alternativas periodísticas a la existencia de estos males que se hicieron endémico en la prensa y no sólo en Argentina. En la década infame de los 90, los grandes capitales a través de los bancos se apropiaron de los medios de prensa en el mundo. Y son muy pocos los que sobrevivieron el embate millonario. El caso de la familia Remonda en Córdoba se repitió en casi todas las provincia del país, de América y del mundo. Y desde entonces fue constante el alejamiento de las personas de los medios, como el alejamemiento de las sociedades civiles de los políticos, también cooptados en la misma época por los mismos que compraban medios, conducciones políticas partidarias y Presidentes.
Volviendo a 678, las palabras de Sandra Russo son la prueba irrefutable de que el kirchnerismo mediático, luego de hacer un análisis de la situación general de los medios, lo que hacen es repetir el modelo.
Estoy de acuerdo con lo que dice el oficialismo mediático acerca del Grupo Clarín, en los razgos generales y claves. Pero es claro y evidente que hacen lo mismo. Así que ver TN del Grupo Clarín es tan tedioso como escuchar 678 del oficilismo kirchnerista. La misma mierda con distinto olor.
Y respecto a 678, es necesario decir que si bien se trata de la nave insignia de la comunicación gubernamental, no es, en mi opinión, el dato más importante. En paralelo el Gobierno ha impulsado una verdadera despolitización de la TV argentina, eliminando de los canales de aire todo tipo de programa periodístico, de debate, de investigación. Por citar sólo algún ejemplo podría hablar de la curiosidad que significa el hecho de que Jorge Lanata, el periodista más creíble, no tenga un espacio importante en la TV. Otros espacios directamente asumen la defensa política del Gobierno, como Duro de Domar, del mismo productor de 678, Diego Gvirts, el más afortunado receptor de pauta publicitaria oficial.
En su estrategia de comunicación y propaganda, el Gobierno ha ido más allá, y través del poder del Estado que representa, ha dejado sin contenido hasta a los noticieros de la TV abierta, que hoy se basan más en los chismes del espectáculo que en la información de la actualidad, con toda la pluralidad de voces que la integran.
Cuando Clarín no acordaba algún privilegio con un gobierno de turno, enseguida crecían de manera desmesurada en sus medios las noticias policiales. Hubo momentos verdaderamente insoportables, donde el 90 % del espacio de un noticiero eran casos de violencia social, historia de asesinos, secuestradodores y violadores seriales. Con esa técnica de saturación generaban una angustiante sensación de inseguridad. Y digo esto más allá de los problemas reales que tenemos en este sentido como sociedad que ha perdido la paz social en gran medida. Ahora, los casos policiales excesivos del Grupo Clarín son enfrentados por los chismes baratos del espectáculo, de una TV cooptada por el oficialismo que se autorreferencia todo el tiempo hablando de si misma o haciendo la defensa indigna del gobierno. Y para cerrar el círculo, los medios comprados con dineros del Estado a través de gordas pautas publicitarias garantizadas a los amigos del poder, desde radios que existían a fundar diarios, y todos hablando, “comunicando” en una sola dirección, sin la presencia real de un debate.
En síntesis, los estrategas de la comunicación oficial, con la fuerza de nuestro dinero público utilizado sin control, han copiado al pie el modelo Clarin de comunicación y propaganda, de “no periodismo”.
Lejos de haber dado un paso evolutivo importante, con su política de comerse al canibal, el Gobierno ha perdido, porque evidentemente no le ha interesado, una nueva oportunidad de propiciar un periodismo de reglas democráticas y justas.
Sufrimos el menemato de los años 90 y todas sus consecuencias devastantes en el campo de los medios de comunicación. La reparación de esta etapa dañosa, y su posterior superación, aún la seguimos esperando.